Bombardeado por las informaciones que recibo sobre el bautizado como Caso Leire, he llegado a la conclusión de que lo más razonable para llegar a una conclusión más o menos ajustada a la realidad es alejarse de la maraña informativa y sentarse tranquilamente, como ante un puzle (rompecabezas), tratando de encajar las piezas para conseguir una figura identificable. Las numerosas anotaciones de la agenda de Leire Díez contienen un verdadero torrente de percepciones y objetivos ilusorios que son el producto de una mente llena de imaginación e inventiva. Lo más desconcertante es que el PSOE, partido centenario que en estos momentos dirige un gobierno de coalición, le comprase semejante quimera y que no se parase a pensar que era irrealizable y peligrosa. En estos momentos está sufriendo las consecuencias de tan descabellada decisión. Las actuaciones del juez Pedraz que hemos conocido recientemente se centran en investigar una trama que buscaba “desestabilizar” procedimientos judiciales abiertos contra el PSOE o el Gobierno.

De todos es conocido que, al producirse la investidura de Pedro Sánchez (23 de julio de 2023) y frustrarse las expectativas de Alberto Núñez Feijóo, se desencadena una ofensiva judicial y mediática sin precedentes con el objetivo de derribar al Gobierno y, concretamente, a su presidente, al que insólitamente se le augura en sede parlamentaria que entrará en prisión.