09/06/2026 a las 01:27h.
David McCloskey no viste gabardina, sombrero ni gafas de sol. Por no llevar, no lleva ni un triste periódico tras el que ocultar su rostro de miradas indiscretas. Este exanalista de la CIA metido a novelista se presenta con un tupé generoso, camisa ... oscura... y a cara descubierta. El espionaje, que ya no es lo que era. «El glamour que muestran las películas es ficción. El juego de espías ha cambiado mucho; es un 'negocio' diferente al de la Guerra Fría. Ya no puedes viajar a un país extranjero con pasaporte falso, irte a un hotel y hablar con una fuente. Las cámaras, la biometría y el rastro que deja el teléfono móvil hacen que sea muy fácil localizarte», explica a ABC.
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