Construida sobre el templo romano de Augusto, la Catedral de Tarragona acumula vestigios que se remontan a 2.000 años atrás. Este conjunto catedralicio corona y preside la ciudad contemporánea desde lo más alto de la Part Alta (el casco antiguo de la ciudad) desde tiempos inmemorables. Ahora, con la vista puesta en 2031, cuando el templo celebrará los 700 años de su consagración, el Arzobispado de Tarragona trabaja en un ambicioso proyecto cultural y turístico para poner en valor y mostrar el patrimonio acumulado durante más de veinte siglos. Un patrimonio ahora repartido en varios espacios y también escondido bajo tierra que se prevé ordenar y museizar con el proyecto Acrópolis.Para hacerse una idea de cómo ha evolucionado el actual espacio catedralicio hay que remontarse al siglo III a.C.. Desde aquí, los generales Cneo y Publi Cornelio Escipión iniciaron el despliegue militar de Roma para la conquista de la península ibérica. El espacio se transformó en el siglo I d.C. con la construcción del templo de Augusto. En época visigoda, el recinto sagrado romano se transformó en complejo episcopal de la sede metropolitana de la Tarraconense. Luego, después del intervalo del periodo islámico, en que el espacio quedó progresivamente abandonado, en el siglo XII se restauró la sede metropolitana erigiendo la actua catedral medieval. “Por sus proporciones y por su producción artística, se convirtió en uno de los proyectos catedralicios más impresionantes de la Cristiandad”, mantiene Andreu Muñoz, Delegado para la Cultura del Arzobispado de Tarragona y director de los museos diocesanos. “El Renacimiento de Catalunya entra por la Catedral de Tarragona”, añade.Andreu Muñoz mostrando la maqueta del recinto de culto romano, en el actual espacio catedralicioALBA MARINETodo este patrimonio está ahora repartido en cuatro espacios principales: el Museu Bíblic (separado de la Catedral por la calle de les Coques), el Museu Diocesà (en el interior del templo), el Seminari de Tarragona y, evidentemente, la propia Catedral, en cuyos cimientos se ha documentado el templo de Augusto y buena parte del recinto de culto imperial. Los imponentes fragmentos del muro exterior que se han excavado dan una idea de la magnitud del recinto romano.El proyecto Acrópolis propone unificar el relato para ofrecer un itinerario cultural e histórico en el epicentro de la Part Alta de Tarragona que tendría como punto de partida el actual Museu Bíblic, transformado como lugar de recepción de los visitantes con espacio para la venta de entradas, cafetería, tienda y la posibilidad de visitar sus tres espacios expositivos: la colección permanente, Tarracròpolis, y el espacio de interpretación de la Semana Santa. El edificio alberga, como ocurre en toda la Part Alta, desde vestigios romanos al refugio antiaéreo de la Guerra Civil mejor conservado de Tarragona, también visitable.El proyecto se desarrollará por fases y sus promotores prevén la implicación de las administracionesEn este espacio, que formaba parte del recinto de culto imperial, se instalará una maquetaALBA MARINEDesde este punto de partida, la entrada a la Catedral se prevé por los jardines de la capilla medieval de Santa Tecla, por el lateral del templo. El proyecto propone peatonalizar la calle de les Coques. Ya en la capilla de Santa Tecla, una proyección inmersiva transportaría a los visitantes a un viaje virtual por los 2.000 años de historia del emplazamiento.Desde la capilla de Santa Tecla, la siguiente parada se situaría en el espacio donde los arqueólogos localizaron los restos del templo romano de época flavia, entre el ábside de la Catedral y el Seminari de Sant Pau. Este espacio, ahora a la intemperie, se prevé cubrir con una estructura translúcida para poder mostrar una maqueta de todo el recinto de culto imperial, con el templo de Augusto incluido, y proyectar un mapping 3D en los muros para mostrar los elementos arqueológicos y la evolución del espacio, que fue templo romano, basílica visigótica y cementerio medieval de los canónigos.El templo de Augusto encajado en la nave principal de la CatedralHugo Prades/ Arquebisbat de TarragonaUna guía con los últimos hallazgos arqueológicosEl arqueólogo Josep Maria Macias y el responsable diocesano para la Cultura, Andreu Muñoz, son los autores de la nueva Guía arqueológica de la catedral de Tarragona que la también arqueóloga Isabel Rodà presentará el viernes en Tarragona. Este libro de vocación divulgativa, recorre los puntos de interés del conjunto catedralicio incorporando el resultado de los trabajos arqueológicos realizados durante los últimos treinta años.Desde este espacio, el visitante podría acceder al interior del futuro gran Museo Diocesano, con un nuevo relato nítido y claro: explicar la transición de la época romana a la medieval y moderna. El recorrido arrancaría en el planta baja en la que se abriría al público los restos del ángulo norte-occidental de la gran plaza del recinto de culto imperial romano y los restos de una exedra romana. En la primera planta del museo, además de ver el área arqueológica en perspectiva, se mostrarán los elementos arqueológicos y piezas artísticas que abarcan desde la prehistoria hasta los inicios de la restauración cristiana del siglo XII. En la segunda planta se expondrá el material lapidario y constructivo de época medieval, como la puerta gótica del antiguo coro, y se ganará perspectiva sobre el muro romano. Desde aquí se accederá al sobreclaustro, en un mirador con privilegiadas vistas sobre el templo y el campanario. En el tercer piso del museo está previsto exponer los tapices de la Catedral y las obras de arte desde época gótica y hasta la actualidad.Muñoz, junto a un fragmento del muro romanoALBA MARINETras la visita al claustro, y con el recorrido histórico culminado, la última gran parada del recorrido: el interior de la catedral. El itinerario de Acrópolis, prevé la salida de los visitantes a través de la puerta del campanario, justo en frente del Museu Bíblic. Para completar la ruta se propone la visita a edificio del Seminari de Tarragona, construido junto a la muralla romana y que tiene la capilla medieval de Sant Pau en uno de sus patios interiores y otra capilla de estilo neogótico.El punto de partida del itinerario se sitúa en el Museu Bíblic y culmina con la visita a la CatedralTransformar el Museu Diocesà supone una inversión de siete millones de euros y el proyecto completo, alrededor de 15 millones y está previsto arrancar por fases. “La complicidad institucional será imprescindible”, mantiene Muñoz. La vista está fijada en el 2031. Además del Ayuntamiento, la Diputació de Tarragona, la Generalitat y la administración estatal se buscarán recursos europeos. El consistorio ha mostrado su predisposición para colaborar a conseguir la financiación necesaria para completar la vertiente arqueológica aunque ha mostrado su oposición a otras elementos del proyecto, como la peatonalización de la calle de les Coques.
La Catedral de Tarragona propone una nueva visita desde el templo de Augusto
El proyecto Acrópolis integra todo el legado histórico, que se remonta a 2.000 años













