Cuando la asociación feminista Alecrín, una de las primeras y más activas de Galicia, cerró sus puertas en 2009, parte de la documentación que había acumulado durante décadas quedó dispersa entre instituciones, bibliotecas y archivos particulares. Lo mismo había ocurrido antes y volvería a repetirse con otros colectivos. Carteles, pasquines, correspondencia, revistas, fotografías, pegatinas, pancartas corrían el riesgo de desaparecer silenciosamente, víctimas del paso del tiempo, los cambios de sede o el simple desconocimiento de su valor histórico.PublicidadVeinte años después de iniciar una labor casi detectivesca para localizar ese patrimonio disperso, el Consello da Cultura Galega ha conseguido reunir una parte sustancial de la memoria documental del feminismo gallego en un archivo digital pionero abierto al público y consultable en Internet. A través del Centro de Documentación en Igualdade e Feminismos (CDIF), la institución ha puesto en marcha el Fondo do Movemento Feminista Organizado en Galicia (MFOG), una colección que ya reúne cerca de 1.600 documentos procedentes de decenas de organizaciones y que seguirá creciendo en los próximos años.La iniciativa constituye uno de los proyectos más ambiciosos de recuperación de memoria feminista desarrollados en España. Pero también representa algo más: el reconocimiento de que la historia del feminismo forma parte del patrimonio cultural gallego y merece ser preservada con el mismo rigor que cualquier otro legado histórico.Proyecto a largo plazo"Empezamos hace más de veinte años, al advertir la necesidad de compilar toda la documentación que había ido produciendo el movimiento feminista gallego y que estaba dispersa entre instituciones y, mucha de ella, en manos particulares", explica Mariam Mariño, técnica del CDIF y una de las personas que ha participado en el fondo desde sus inicios. "Queríamos ir poco a poco, era un proyecto a largo plazo que empezó siendo un proyecto de búsqueda de personas, para ir encontrando protagonistas y descubriendo y desempolvando redes".Aquella tarea de localización fue el primer paso de un trabajo que todavía continúa. Porque recuperar la memoria del feminismo organizado en Galicia no consistía únicamente en encontrar documentos, sino en garantizar su conservación y accesibilidad.Publicidad"Ha sido y sigue siendo un trabajo exhaustivo. Catalogamos, definimos y digitalizamos documentos, desde pasquines hasta publicaciones y carteles, incluso de recuperación de pancartas, que hemos tenido que restaurar, planchar y fotografiar", relata Mariño. La diversidad de materiales conservados permite comprender la riqueza de un movimiento que se expresó a través de múltiples formatos y que convirtió la comunicación y la movilización social en herramientas fundamentales de transformación. “Además”, añade, “pedimos la colaboración de documentalistas y expertas en archivo, porque queríamos que la iniciativa tuviera trascendencia internacional y para eso precisábamos utilizar los estándares que se emplean en ese sector”.El resultado es un fondo documental que permite recorrer medio siglo de historia feminista gallega a través de las voces de sus protagonistas. En él conviven boletines internos, correspondencia, estudios, propuestas legislativas, publicaciones periódicas, materiales de campañas, pancartas, pegatinas, folletos y documentos producidos por organizaciones que marcaron la evolución de los feminismos gallegos desde la década de 1960 hasta los primeros años del siglo XXI.PublicidadReconstruir la historia colectivaLa presidenta del Consello da Cultura Galega hasta hace apenas unas semanas, Rosario Álvarez, definió el archivo como "una ventana para conocer la riqueza, la variedad y la intensidad de un movimiento que tiene un valor que va más allá de lo archivístico y documental", y afirmó que no se trataba sólo de conservar documentos, sino de reconstruir una historia colectiva que durante mucho tiempo permaneció parcialmente invisibilizada.El proyecto se enmarca en Memoria en movemento, una línea de trabajo iniciada por el Consello da Cultura Galega en 2005 para recuperar, conservar y difundir la producción documental generada por los movimientos feministas del país. Dos décadas después, el fondo reúne materiales vinculados a más de 200 organizaciones, una cifra que da cuenta de la extraordinaria vitalidad que ha tenido el feminismo gallego en las últimas décadas.Es esa trayectoria histórica la que explica la relevancia de la iniciativa. Aunque las reivindicaciones de las mujeres cuentan con antecedentes mucho más antiguos, el movimiento feminista organizado adquirió una nueva dimensión durante la transición, cuando comenzaron a surgir colectivos autónomos en diferentes ciudades gallegas.Entre ellos destacó la Asociación Galega da Muller, creada en 1976, una de las primeras organizaciones feministas autónomas del país. A su alrededor se articularon grupos locales, asambleas, coordinadoras y espacios de encuentro que impulsaron campañas por el derecho al aborto, el divorcio, la igualdad laboral o la erradicación de la violencia machista.Importancia cultural"El movimiento feminista es el movimiento más antiguo de la historia de la humanidad. Es anterior a los nacionalismos, a los sindicalismos...", sostiene Mariño. A su juicio, la historia del feminismo gallego no solo merece ser preservada por su relevancia política, sino también por su importancia cultural."El movimiento feminista gallego ha sido uno de los más relevantes y activos históricamente. Hay dos revistas, Andaina y Festa da Palabra Silenciada, que fueron pioneras a nivel ibérico y me atrevería también a decir que a nivel europeo", afirma. Ambas publicaciones forman parte del universo documental recuperado por el CDIF y constituyen una muestra de la capacidad del feminismo gallego para generar pensamiento propio, espacios de debate y producción intelectual.PublicidadLa directora del CDIF, Carme Adán, subrayó durante la presentación pública del archivo que aquel feminismo organizado "puso sobre la mesa preocupaciones propias de una época, como la sexualidad, el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, el trabajo digno o el divorcio, y fue profundamente antimilitarista". Los documentos conservados permiten seguir el rastro de todas esas luchas y observar cómo fueron evolucionando las reivindicaciones a lo largo de los años.Entre los materiales más significativos figuran campañas históricas por el aborto libre y gratuito, documentación de las movilizaciones feministas de los años 70 y materiales de la Coordinadora Feminista Galega, publicaciones de los grupos de mujeres universitarios o fondos de colectivos como Alecrín, Mulheres Nacionalistas Galegas, Donicela o Mulheres Transgredindo. También aparecen testimonios de luchas menos conocidas, desde las acciones contra la pornografía desarrolladas en Compostela en 1978 hasta las campañas de autoinculpación colectiva en defensa del derecho al aborto.NavegarLa riqueza del archivo se refleja igualmente en la exposición Eu tamén navegar. As ondas do feminismo galego, inaugurada recientemente por el Consello da Cultura Galega –"Eu tamén navegar" es un célebre verso de la escritora Xohana Torres que el feminismo gallego ha convertido en lema–. A través de pancartas, fotografías, publicaciones y materiales documentales, la muestra reconstruye cincuenta años de feminismo organizado en Galicia y reivindica su papel como movimiento social profundamente transformador.PublicidadEl CDIF reivindica que el fondo gallego constituye una experiencia pionera en España en materia de visibilización, organización y acceso abierto a los materiales producidos por el movimiento feminista. Existen iniciativas comparables en otros territorios, como los centros de documentación especializados impulsados por el Institut Català de les Dones o el Instituto Andaluz de la Mujer, así como diversos archivos feministas universitarios en Reino Unido o Estados Unidos. Y el Ministerio de Cultura acaba de iniciar la construcción del Archivo Histórico de los Movimientos Sociales mediante la creación del Archivo de las Mujeres. En Galicia, el Consello da Cultura Galega lleva más de dos décadas desarrollando una labor sistemática de recuperación documental feminista, con una apuesta decidida por poner toda la documentación a disposición pública a través de una plataforma digital de acceso abierto.Para Mariam Mariño, el sentido último del proyecto trasciende la investigación histórica. "El feminismo forma parte de nuestro acervo cultural, como la migración, aunque no haya alcanzado el mismo grado de reconocimiento", sostiene. Por eso considera que el lugar natural para una iniciativa de estas características era precisamente el Consello da Cultura Galega, la institución encargada de proteger y difundir los valores culturales del país.El archivo, según sus responsables, no solo permite comprender mejor el pasado. También aspira a fortalecer el futuro del propio movimiento, probando que conservar documentos también es una forma de preservar derechos, y que detrás de cada cartel, cada boletín o cada pancarta rescatada existe una historia colectiva que merece seguir siendo contada. "Este proyecto pretende servir de elemento de profundización del movimiento feminista en Galicia. Que las nuevas generaciones constaten de dónde venimos para saber hacia dónde vamos", concluye Mariño.
El Consello da Cultura rescata la memoria del feminismo gallego en un archivo digital pionero
Más de veinte años de trabajo han permitido reunir y poner a disposición pública cerca de 1.600 documentos de organizaciones feministas gallegas que puede consultarse libremente en Internet...














