Hoy voy a escribir un artículo superoriginal, que seguro que no habéis leído estos días ni tampoco se os ha ocurrido: una comparación entre el Papa y Bad Bunny. ¡Bomba! Los dos coinciden en Madrid, los dos mueven multitudes y tienen millones de seguidores en todo el mundo, los dos tienen fieles entregadísimos dispuestos a todo por verlos, los dos abren telediarios y llenan las redes sociales, los dos disparan los precios de los hoteles madrileños y atascan el tráfico, los dos son antitrumpistas y a favor de los inmigrantes frente a la oleada ultraderechista, los dos visten de blanco y dan un lugar decorativo a las mujeres… ¿Hace falta que siga, o ya lo habéis pillado?

Perdón si sueno muy borde, pero es que vaya fatiguita: al empacho mediático por Bad Bunny se suma al empacho mediático por el Papa. Y si encima los emparejamos, doble empacho, o empacho al cuadrado. No puedo leer otra noticia o columna en cuyo titular aparezcan los dos juntos. Entiendo que es un buen reclamo, y consigues que los motores de búsqueda y los algoritmos de las redes indexen a la vez a las dos personas más relevantes del momento. Pero ya vale, de verdad, no quedan por hacer más paralelismos, metáforas, chistes ni memes, todos ya están hechos.