Nunca en domaHasta los imparciales jueces imponen condenas mucho m�s benevolentes a los guapos y son m�s duros contra los feos, o sea 'lawfare' contra los orcosMar�a Le�n y Ester Exp�sito en la casita del concierto de Bad Bunny.Actualizado Lunes,

junio

01:46Audio generado con IAEsa gente que sigue empe�ada en convertirle en mejor persona -ya sabe usted qui�nes son- decidi� la semana pasada dirigir su furia inquisitorial contra la famosa casita que Bad Bunny ha puesto estos d�as en el escenario del Metropolitano.Es una reproducci�n de una vivienda boricua con su terraza, un zagu�n donde la gente janguea, apropiaci�n caribe�a del ingl�s hang out. Durante el espect�culo, los palanganeros del cantante seleccionan a mujeres normativas (los antiguos poetas dir�an beldades, y en la lengua vern�cula de los vestuarios masculinos, se dice t�as buenas), para alegrar la terraza. Esto ha decepcionado a quienes quisieron ver en Benito a un redentor feminista del reguet�n. Esperaban de �l que incluyera a las mujeres que no salen en los videos musicales del g�nero: ancianas, paticortas, culocarpetas, obesas y/o narigudas. Pero es no comprender el reguet�n, ritmo que naci� en el Caribe para inducir la excitaci�n sexual por el atajo m�s inmediato, que es poniendo ante el ojo del hombre volquetes de t�as buenas perreando.Pretender que Bad Bunny haga una representaci�n real de la mujer que no deje a ninguna fuera y sobre todo que no discrimine en funci�n de su belleza f�sica es cargarle con la roca de S�sifo. Ya nos lo ha demostrado la ciencia: estamos programados para admirar y desear la belleza, los cuerpos j�venes, lozanos, voluptuosos, sim�tricos y arm�nicos. Lo sab�a ya Fidias, y despu�s de �l Botticelli y siglos m�s tarde los inventores del cine, que no se hac�an l�os con la belleza. Para ver a gente fea tenemos el metro los mi�rcoles por la ma�ana, el espejo de nuestro cuarto de ba�o y la foto del pasaporte.Nacer fea o feo es una terrible injusticia de la vida. Los feos (sin dinero) y las feas no son llamados ni a la casita de Bad Bunny, ni al reservado de abajo donde se puede fumar y hacer maldades, ni al cumplea�os de la ni�a m�s guapa del curso, ni al palco VIP, ni en general a nada que mole o haga molar. Un experimento comprob� que hasta los imparciales jueces imponen condenas mucho m�s benevolentes a los guapos y son m�s duros contra los feos, o sea lawfare contra los orcos. Tambi�n se ha comprobado que las mujeres gordas cobran menos que las delgadas en las empresas: no hay mayor discriminaci�n que contra una mujer obesa.La belleza es una forma injusta de poder, el que la posee no solo entra en la casita de Bad Bunny, sino que hasta puede gobernar. Si a PS le hubiera tocado ser feo en vez de guapo, se hab�a tenido que conformar con ser un Cerd�n o un �balos. Pero caer en el papanatismo de la inclusividad para tratar de corregir esta injusticia contra la gente fea solo conduce al amargo resentimiento.Los feos hemos de esforzarnos en desarrollar cualidades para compensar la ausencia de belleza, aprender a bailar, a escribir, a meter goles, a hacer re�r en una sobremesa, a tocar el viol�n o a montar una empresa. Sin gente fea el mundo no avanzar�a. El propio Bad Bunny, que no es precisamente Ant�noo, lo comprendi� muy pronto, y por eso tiene una casita en que las mujeres normativas se matan por entrar.