Rectificar es de sabios y escuchar a tu público, también. Es lo que han hecho el cantante puertorriqueño Bad Bunny y su equipo en los conciertos que está ofreciendo en Madrid, a tenor del tipo de personas que van a la famosa 'casita'. Ese lugar es uno de los dos escenarios que usa el cantante en sus conciertos y es una réplica de una casa típica de las zonas rurales de su país. Al porche de esa casita se suele invitar a famosos, pero además, un miembro del equipo de Bad Bunny selecciona a gente de entre el público para que bailen en ella. Las críticas, quejas y comentarios se dispararon porque además de los considerados VIP como Ester Expósito, Ana de Armas, Marta Ortega, Martiño Rivas, Kylian Mbappé, Isi Palazón, María León, Javier Ambrossi, Javier Calvo, Hiba Abouk, Arturo Valls, Lola Lolita, Victoria Federica o Marc Giró, entre otros muchos, solían acceder a esa zona exclusiva solo un tipo de persona: mujeres jóvenes, delgadas, vestidas con atuendos donde predominaban los escotes, tops, minifaldas... Ahora, el seleccionador de invitados a la casita, un hombre que se ha hecho ya famoso en internet y que aparece en numerosos vídeos, ha comenzado a seleccionar a todo tipo de público: hombres y mujeres, personas de distintas edades y cuerpos de todo tipo. No solo eso, en uno de los últimos recitales Bad Bunny abandonó la zona de pista y preferente, donde están las personas que han pagado las entradas más caras, para subir hasta el graderío y seleccionar ahí a una persona que hiciera el grito de guerra del concierto desde la casita, el ya famoso "acho, PR es otra cosa".