Cabo SueltoHubo m�s puntadas en su primer discurso en Madrid. Asest� un estacazo a la extrema derecha y su peligrosa "prioridad nacional"Le�n XIV saluda a Abascal, antecedido de Feij�o.EFEActualizado Lunes,

junio

01:47Audio generado con IAEste Papa matem�tico, Le�n XIII, norteamericano y peruano con a�os de oficio en comunidades ind�genas, tiene una buena toma de tierra. No est� en el puro oportunismo argentino de su antecesor, sino que demuestra otra entidad humana y social. El Papa habla de pol�tica a su manera suave, pero con un carisma singular. El carisma es una cosa que se tiene o no se tiene y su prestigio es casi religioso.Al llegar a Espa�a se�al� la polarizaci�n dopada por la pol�tica. �Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas de vuestra realidad social�. Denunci� una vez m�s las guerras. En este campo, a Trump y Netanyahu ya les baj� la barrera hace unos meses por absurdos, por violentos, por desaprensivos. Defiende la creaci�n de un Estado palestino que conviva con el de Israel. Y en septiembre del a�o pasado denunci� el desplazamiento "forzado" de los civiles gazat�es que gritaban su muerte y su hambre con un cazo en la mano: "Transmito mi profunda solidaridad con el pueblo palestino de Gaza, que sigue viviendo con miedo y sobreviviendo en condiciones inaceptables". �Est� mal dicho?Le�n XIII es consciente de que la Iglesia no tiene una crisis de subsistencia, sino de renovaci�n. Tambi�n considera los abusos sexuales perpetrados por religiosos como una "llaga abierta". Es un largo crimen de siglos con el que tendr� que bregar. Hay quien no sabe si el nuevo hombre de Cristo es un poco rojo, cuando en verdad basta con entenderlo como un individuo sensato.Hubo m�s puntadas en su primer discurso en Madrid. Asest� un estacazo a la extrema derecha y su peligrosa "prioridad nacional". La mitad laica de este pa�s, tan abundante como la cat�lica, no necesita un milagro sino una raz�n cre�ble. Y �sta lo es. El Papa, ante el pasmo y el fervor de la gente, ha dejado dos o tres avisos de labio fino. Para quienes no gozamos de la gracia de la fe, estas palabras son una oraci�n m�s efizaz, m�s hecha realidad.Le�n XIII, m�s all� de bendecir todo lo que pilla (de un bloque de hielo de glaciar a un Ferrari enchufable), quiere mostrarse lejos de la Iglesia est�tica y aristocr�tica, aunque se atalaje de tiara. Parece consciente de que se es m�s Papa fuera del Vaticano, hablando al mundo del mundo, ensanchando su propia campa�a electoral.