Recién la última semana Manuel Adorni respiró un poco más aliviado. No lo puede confesar, pero el nuevo round entre Karina Milei y Santiago Caputo y la rebeldía de Patricia Bullrich con el dictamen de la jueza Verónica Michelli le llevaron un poco de tranquilidad. Al menos, le permitieron salir de la asfixia a la que estaba sometido por sus desprolijidades financieras que la Justicia está investigando.

Mientras sigue afinando su declaración jurada, el jefe de Gabinete ya no duda de que continuará en el cargo. Tal es la serenidad que maneja, que volvió a aparecer por la casa del country Indio Cua, uno de los inmuebles objeto de la investigación por enriquecimiento ilícito. Intenta retomar la rutina. Y cree que lo peor ya pasó.

De sangre.

El funcionario de confianza de los Milei no es el único Adorni complicado. Su hermano Francisco, diputado provincial, está siendo investigado por el fiscal Guillermo Marijuán por enriquecimiento ilícito y lavado, en una causa paralela a la del jefe de Gabinete.

En las últimas semanas, Francisco tuvo que rectificar su declaración jurada. Modificó datos sobre el valor fiscal de su casa y sobre un crédito hipotecario. Pero lo que más llamó la atención es que agregó un ítem que no había contemplado en la versión original: 21 millones de pesos de una herencia, dice como único detalle. Pequeño descuido.