El galimatías de Manuel Adorni resulta a esta altura extenuante. En su entrevista a LN +, contó que tras la muerte de su padre, él y su hermano encontraron dinero en su departamento de La Plata. Ese descubrimiento, dijo, más un aporte de su esposa, fue la base de sus inversiones en criptomonedas: 200 mil dólares, que le generaron utilidades por otros 300 mil dólares. Esas cifras aparecieron por primera vez en la declaración jurada de bienes que presentó en las últimas horas ante la Oficina Anticorrupción. En la entrevista televisiva, Adorni también aseguró que empezó a “invertir fuerte” en bitcoin a partir de 2014. Su padre murió en 2002. De modo que Adorni, que posee título de contador, dejó dormir durante doce años la herencia, sin hacer ninguna inversión ni ampliar su patrimonio. Esto, antes de la aventura supuesta del bitcoin. Adorni podría haber declarado el legado de su padre sin ninguna justificación más que esa: que fue heredado. No necesitaba ningún blanqueo ni perdón fiscal. Tampoco estaba vigente entonces el impuesto a la herencia en la provincia de Buenos Aires. Pero reconoce que mantuvo oculto el capital que dice haber recibido como herencia, una confesión que reavivó las dudas sobre el origen y licitud de los recursos con los que empezó a construir su patrimonio.