Anoche, mientras intentaba explicar el origen de su patrimonio en los estudios de LN+, Manuel Adorni se permitió una pausa para hablar de otra cosa. Contó que este jueves pensaba llevarle una torta a Patricia Bullrich por su cumpleaños. La escena buscaba transmitir normalidad en medio de una de las semanas más difíciles desde que llegó al Gobierno. Pero para cuando amaneció en la Casa Rosada, el clima estaba lejos de parecerse al de una celebración. La presentación de su declaración jurada patrimonial, la admisión pública de que durante años mantuvo ahorros “en negro” junto a su esposa y la polémica por la adhesión de ambos al régimen simplificado de Ganancias habían dejado abiertas más preguntas de las que cerraron.
A diferencia de otras crisis recientes, la estrategia desplegada por Adorni durante las últimas horas no fue diseñada por la mesa política libertaria ni coordinada con el núcleo duro que rodea a Javier Milei. Según pudo saber elDiarioAR, la documentación presentada ante la Oficina Anticorrupción y la posterior entrevista televisiva fueron preparadas por un reducido grupo de abogados y contadores ligados al jefe de Gabinete. El dato no pasó inadvertido dentro del oficialismo. Tampoco sus consecuencias.














