La postal de esta mañana en la quinta de Quinta de Olivos buscó transmitir normalidad. En medio de la presión judicial y política que rodea a Manuel Adorni, Javier Milei recibió a su jefe de Gabinete durante más de dos horas para un desayuno de trabajo en el que, según la versión oficial, se repasaron “temas de agenda” y distintos proyectos legislativos que el Gobierno pretende enviar en las próximas horas al Congreso. Pero detrás de la puesta en escena de gestión, el encuentro volvió a dejar expuesta la principal incógnita que atraviesa hoy al oficialismo: por qué Adorni sigue demorando la presentación de su declaración jurada completa cuando el propio Milei había asegurado hace ya dos semanas que estaba “lista para presentarse”.

El mensaje de la reunión fue inequívoco. El Presidente volvió a exhibir respaldo personal y político hacia su ministro coordinador en un momento especialmente sensible. En la Casa Rosada, sin embargo, el clima está lejos de la calma que intentó transmitir el encuentro. Distintos funcionarios admiten por lo bajo que empieza a crecer la incomodidad por la demora en la presentación de la declaración jurada, sobre todo porque fue el propio Presidente quien había dado a entender públicamente que la situación estaba resuelta. “Bullrich spoileó lo que iba a hacer Manuel”, dijo Milei el 7 de mayo en LN+, cuando salió a defenderlo luego de que la senadora reclamara que hiciera pública “de inmediato” su situación patrimonial. Dos semanas después, la presentación sigue sin concretarse.