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El mecanismo de apropiación de inmuebles era perfecto hasta que la codicia lo desbarató.

La organización contaba con un infiltrado clave en Sedapal para iniciar el proceso de usurpación de un departamento, una casa o una galería comercial. ¿Qué tenía que ver un empleado de la empresa limeña de agua potable en la trama criminal? César Castillo Villanueva, de 28 años, tenía acceso a la información de los clientes que habían dejado de pagar el servicio por fallecimiento y cuyos domicilios estaban abandonados. Una vez que el cabecilla recibía los datos, el resto de la maquinaria criminal falsificaba documentos para quedarse con el inmueble y venderlo. El jefe era Luis Alberto Pérez Delgado, "Tío Luigi", un estafador de 54 años, y su mano derecha era Daniel Castillo Díaz, de 55 años, padre de César Castillo Villanueva, el servidor de Sedapal.

Registradora. La funcionaria de la SUNARP, Carmen Martínez Galván, era parte de la mafia.

Un chat obtenido durante las indagaciones del fiscal Juan Orihuela Legonia sobre las comunicaciones cruzadas entre el padre Daniel Castillo y su hijo César Castillo dejó en evidencia el vínculo.