07/06/2026 a las 10:28h.
Luisa Iñíguez y su historia pueden centrar todo un 'case study' de motivación para superar las dificultades, como un claro ejemplo de que la vulnerabilidad nos puede afectar a todos en cualquier momento. Después de tres décadas en Barcelona, su vida dio un giro de 360º. Tras una fructífera experiencia en el sector inmobiliario (especializada en inversiones), la coyuntura económica del momento hizo que terminara esa etapa y se encontrase sin empleo. No bajó la guardia, sino que, incluso, decidió crear una empresa: «Monté un negocio de masas congeladas para falafels, con todo lo que supone organizar esa estructura, desarrollar el plan de negocio, contrataciones…». Esta vez, los efectos de la pandemia del Covid-19 hicieron que Luisa volviese a la casilla de salida.
Fuera de un mercado laboral saturado y frente a una barrera difícil de superar, la edad, buscó trabajo sin éxito: su currículum no pasaba los filtros de la numerosa demanda y no lograba entrevistas. «Fue muy duro (recuerda), ya que probé, en primera persona, cómo el sistema no reconoce el esfuerzo de los autónomos, no conseguí ningún tipo de apoyos. Al menos, me hubiese conformado con que no me diesen palos a las ruedas (por ejemplo, tuve que devolver una ayuda económica que me concedieron durante la pandemia). Me vi apartada del sistema, pero en todo momento era consciente de que se puede perder todo, menos la dignidad».










