Tribuna Catalu�aEmpresa con empleados discapacitadosActualizado Lunes,
junio
19:04La nueva Formaci�n Profesional est� transformando profundamente el sistema educativo y laboral espa�ol. Y probablemente uno de sus grandes aciertos es haber ampliado radicalmente la mirada sobre a qui�n debe servir la formaci�n profesional.La Ley 3/2022 ya no piensa �nicamente en adolescentes que estudian un ciclo formativo. Habla de formaci�n a lo largo de la vida, de acreditaci�n de competencias, de nuevas oportunidades, de personas trabajadoras que necesitan recalificarse, de poblaci�n penitenciaria, de escuelas de adultos y de itinerarios flexibles capaces de adaptarse a trayectorias vitales muy diversas.Es un cambio de paradigma de enorme magnitud. Por primera vez, el sistema reconoce que el talento profesional no nace �nicamente dentro del itinerario educativo tradicional. Tambi�n aparece en trayectorias discontinuas, en experiencias laborales informales, en personas que abandonaron prematuramente los estudios o en colectivos hist�ricamente alejados de las pol�ticas de cualificaci�n.Sin embargo, existe todav�a una gran asignatura pendiente: la discapacidad. Y resulta en especial llamativo porque, probablemente, las entidades sociales son hoy algunos de los actores que mejor han entendido el potencial transformador de la nueva formaci�n profesional.Muchas organizaciones vinculadas a la discapacidad llevan a�os trabajando conceptos que ahora aparecen en el coraz�n de la reforma: acompa�amiento personalizado, orientaci�n integral, aprendizaje pr�ctico, trabajo por competencias, inserci�n laboral, colaboraci�n con empresas o construcci�n de itinerarios flexibles. De hecho, algunas entidades sociales han entendido antes que nadie que la formaci�n profesional puede convertirse en una verdadera palanca de autonom�a, reconocimiento y participaci�n laboral.Por eso no es casual que muchos de los proyectos m�s innovadores est�n apareciendo precisamente desde el trabajo en red entre centros formativos, entidades sociales y empresas, especialmente en el marco de los nuevos Centros de Formaci�n Profesional Integrada (CFPI).Los CFPI representan seguramente una de las herramientas m�s interesantes del nuevo modelo. Porque permiten integrar formaci�n, orientaci�n, acreditaci�n de competencias, relaci�n con las empresas e intermediaci�n laboral dentro de un mismo ecosistema. Y porque facilitan algo imprescindible en el �mbito de la discapacidad: la cooperaci�n entre actores distintos.La discapacidad necesita precisamente eso: sistemas integrados y no compartimentos estancos. Durante demasiado tiempo hemos abordado la inclusi�n laboral desde una l�gica excesivamente paralela. Centros especiales, programas espec�ficos, itinerarios diferenciados. En muchos casos necesarios. Pero insuficientes para construir una verdadera inclusi�n estructural dentro del sistema de cualificaci�n profesional del pa�s.La nueva formaci�n profesional ofrece una oportunidad para superar parcialmente esta l�gica. Pero para ello hace falta dar un paso m�s. Hace falta que la discapacidad deje de ocupar un espacio perif�rico o exclusivamente asistencial dentro de las pol�ticas de formaci�n y empleo. Hace falta incorporarla plenamente a la estrategia de talento del pa�s. Porque la verdadera inclusi�n no consiste �nicamente en proteger. Consiste en generar oportunidades reales de cualificaci�n, especializaci�n y desarrollo profesional. Y eso obliga tambi�n a transformar la mirada de las empresas, de las administraciones y del propio sistema educativo.La gran revoluci�n pendiente no es tecnol�gica. Es cultural. La nueva Formaci�n Profesional ha empezado a entender que las trayectorias vitales son diversas. Ahora debe asumir tambi�n que las capacidades profesionales tambi�n lo son. Y quiz� ah� la discapacidad no sea solamente una cuesti�n pendiente de integrar, sino una de las claves que pueden ayudar a construir un Sistema de Formaci�n Profesional m�s moderno, m�s flexible y humano para todos.Fabian Mohedano, promotor de talento profesional









