El hermano del presidente se había dejado tantas cosas en el tintero durante su declaración que Manos Limpias pidió exhibir sus erráticas declaraciones ante la jueza Beatriz Biedma. El presidente del tribunal, garantista, accedió. En ese momento se enteró de lo que duraba el vídeo: “¡¿Una hora y veinte?!”. Cabe pensar que el juez que redactará la sentencia nunca había visto las imágenes más comentadas de este caso, aquellas en las que David Sánchez no sabía ubicar su despacho. Lo que interesa a los periodistas no siempre coincide con los jueces. Sirva la escena para asumir que todo puede pasar. El tribunal de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Badajoz escuchó esta semana a decenas de testigos y a dos aspirantes a la plaza que fue a parar a David Sánchez. Desfilaron técnicos de la Diputación, algunos con acreditado pedigrí en el PSOE que avalaron las decisiones de la administración que controla su partido. Los jueces también escucharon las contundentes conclusiones -más en la forma que en el fondo- de la UCO. Hubo sorpresas, como cuando los responsables de los conservatorios descafeinaron sus sospechas sobre “el hermanísimo” y un funcionario rompió la monotonía para contradecir la versión oficial de la administración socialista. Hubo hasta una exmujer cuya declaración provocó el efecto contrario al que buscaban las defensas de los acusados. Este pleito pivota sobre tres escenarios. El primero es el amaño de una plaza pública en Badajoz para el hermano de Sánchez entre 2016 y 2017. El segundo es la modificación del nombre del puesto en 2022, según creen las acusaciones, para adaptarlo a las preferencias personales del hermano del presidente del Gobierno. El tercero es la incorporación a la Diputación de un asesor de Moncloa, amigo de David Sánchez. Solo él se presentó en la plaza. Todo esto supone un presunto tráfico de influencias y una prevaricación a juicio de las acusaciones. Con escritos de Hazte Oír y del PP, en el último minuto elevaron hasta seis años su petición de pena para David Sánchez y cuatro años para el exlíder del PSOE extremeño, Miguel Ángel Gallardo. Eso a pesar de que el tribunal declaró prescrito el delito leve de aceptación de nombramiento ilegal para David Sánchez. Solo le hubiese supuesto una multa. Los jueces también recortaron la posible pena a imponer a Gallardo al eximirle de la creación de la plaza para el amigo de David Sánchez. Surgió después de su declaración como imputado y no se pudo defender de ella. A partir de ahí, el juicio ha dejado argumentos para pensar en una condena total, pero también en una parcial, incluso para una absolución. 1. Pedro Sánchez, el elefante en la habitación Las acusaciones sostienen que a David Sánchez le crearon una plaza a medida en la Diputación de Badajoz por ser el hermano del líder socialista. El primer día, la abogada de Vox, Marta Castro, reivindicó que ese era el motivo por el que se celebraba este juicio: “Si esto va de un tráfico de influencias, ¿de qué influencia hablamos si no?”. Pero el nombre del presidente del Gobierno apenas se ha pronunciado, en parte porque el tribunal no lo ha permitido. Fue evidente durante la declaración de Estrella Gordillo, una dirigente del PSOE que compareció a petición de las defensas. El abogado de la asociación Iustitia Europa quiso preguntarle por varios mítines celebrados en Extremadura, pero el presidente del tribunal, José Antonio Patrocinio, no le dejó. El letrado quería seguir la línea de puntos que marcó el auto de la jueza Beatriz Biedma para llegar hasta Pedro Sánchez. La magistrada dejó escrito que el líder del PSOE había “visitado en diversas ocasiones Badajoz” antes de la creación de la plaza. “Por razón de ese cargo y de dicha pertenencia al partido político, él y su entorno cercano tendrían relaciones estrechas con otros miembros del partido en Extremadura con capacidad para influir en las personas que tenían competencia para crear el puesto”. Uno de los acusados, Ricardo Cabezas, confesó que supo que el hermano de Pedro Sánchez se dedicaba a la música porque se lo dijo el propio líder socialista después de un mitin. Se lo contó cuando Sánchez peleaba por recuperar el poder en su partido, entre 2016 y 2017. Nunca supo dar la fecha exacta, pero la referencia coincide con el periodo en el que se creó y adjudicó la plaza a su hermano. Con este contexto, el abogado de Iustittia Europa quiso preguntar por varios mítines a los que acudió Sánchez en Extremadura. En concreto, se interesó por dos a los que acudió en Don Benito (Badajoz) y Cáceres el 8 y el 9 de mayo de 2017. La Diputación de Badajoz sacó la plaza a concurso el 19 de mayo. Pedro Sánchez ganó las primarias a Susana Díaz dos días después. La Diputación entrevistó a los candidatos a finales de junio y le dio la plaza a David Sánchez el 1 de julio. El presidente del tribunal calificó la pregunta del abogado de improcedente sin dar más explicación y ahí se esfumó uno de los pocos intentos de abordar esa parte del auto de la jueza. Cuando declaró el acusado que habló con Sánchez de la profesión de su hermano, solo contestó a su abogado, por lo que tampoco se pudo abordar por esa vía. Por lo general, el tribunal ha sido reacio a todo lo que oliese a política. Frenó varios interrogatorios cuando las acusaciones trataban de evidenciar la militancia socialista de funcionarios a los que las defensas habían citado como perfiles técnicos. El juez Patrocinio llegó a verbalizar también la nula relevancia de la declaración de un dirigente de Podemos que ya en 2017 advirtió de un posible trato de favor al hermano de Pedro Sánchez. 2. ¿Cuánto vale el testimonio de la aspirante? Durante la investigación de este caso, El Confidencial localizó a varios de los aspirantes a la misma plaza de coordinador de las actividades de los conservatorios. Algunos no quisieron hablar, otros sí, pero pidieron preservar el anonimato. Varios compartieron con este periódico sus sospechas de que la plaza estaba predeterminada. Solo una persona aceptó decirlo a cara descubierta, Cristina de Frutos. Ante el tribunal mantuvo lo que dijo en la entrevista para este medio. Dos días antes de presentarse al concurso le dijeron que ni se molestase porque la plaza era para David Sánchez. A pesar de ello, acudió porque alguien de la Diputación le dijo que estaba muy bien considerada. Al llegar allí se dio cuenta de que no. La despacharon en 15 minutos sin preguntarle nada de su proyecto. De Frutos ya había mantenido esta versión ante la jueza de instrucción e identificó a la persona que le avisó del tongo: Antonio Luis Suárez, responsable del conservatorio de Plasencia. La jueza de instrucción citó a declarar a esta mujer, pero no le dio un peso relevante en su auto final. Se apoyó más en que los currículos de los aspirantes, su alta preparación y la relación previa de muchos de ellos con los conservatorios de Badajoz les hacían más aptos que David Sánchez. Uno de los acusados, Manuel Candalija, dijo en su declaración el jueves que Cristina De Frutos se presentó con un proyecto que era un “esquema” de apenas un folio y medio. Añadió que decía hablar inglés y portugués, pero nunca llegó a presentar ningún certificado que lo acreditase. Las defensas de los acusados no se inquietan con este testimonio. De Frutos nunca aportó el mensaje que le mandó su compañero. Él es, en todo caso, el testigo directo y ella solo de referencia. A la pregunta de por qué nadie llamó a declarar entonces al autor del mensaje, las fuentes consultadas ofrecen versiones variadas. Desde las acusaciones, dicen que si ya tienen un testimonio favorable, ¿por qué ponerlo en riesgo con otro que lo anule?. Las defensas contestan que si De Frutos no es testigo directo, para qué arriesgar con el que sí lo es. Otra fuente consultada aporta que lo estuvieron valorando, pero detectaron que el aludido era “de derechas”. El Español entrevistó a este responsable del conservatorio de Plasencia. Dijo que Cristina de Frutos le había interpretado mal y que él nunca dijo que la plaza estuviera amañada. De ser cierta la versión de De Frutos, reforzaría la impresión de que los rumores en el mundo de los conservatorios sobre la llegada de David Sánchez a Badajoz estaban muy extendidos antes de que se le diera la plaza. Pero sobre este punto, el juez José Antonio Patrocinio fijó posición: “A este tribunal no le interesan los rumores”. 3. La declaración de Balas y el antisanchismo como baza El teniente coronel de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Antonio Balas, consiguió, de entrada, captar el interés del tribunal. No todos los comparecientes pueden decir lo mismo. El mando señaló a Gallardo como la X del caso. A su juicio de la UCO, solo él pudo dar la orden de crear y adjudicar la plaza. Balas se basa en que la petición no partió de Cultura, el área afectada, y en un calendario que le llama la atención. Explicó que Gallardo pasó en cuestión de días de considerar excesivos unos cambios que pedían desde Cultura a presupuestar la plaza que acabaría adjudicada a David Sánchez, sin que nadie en los conservatorios la hubiese considerado prioritaria. Eso fue a principios de octubre de 2016. Las defensas sostienen que, justo en ese momento, su hermano Pedro había dimitido como secretario general del PSOE. El argumento abunda, además, en que Gallardo era de la corriente opositora a Sánchez y afín a Susana Díaz. La jueza Biedma contestó a eso que Sánchez había sido igualmente secretario general desde 2014, por lo que no compró la idea de que los favores en política solo se hacen mientras hay poder. En cualquier caso, Balas se agarra además a otras fechas del calendario que considera llamativas. Añade que la plaza estuvo mucho tiempo sin activarse desde que se creó en octubre de 2016. No fue hasta la primavera del año 2017 cuando, tras casi nueve meses, se retomó todo, poco después de que en abril se convocaran las primarias del PSOE. La pregunta que el juicio no ha logrado contestar es qué pasó en esos días de octubre de 2016 en los que la plaza que nadie consideró prioritaria entró en los presupuestos. El abogado de David Sánchez, Emilio Cortés, planteó una pregunta: si todo estaba predeterminado, ¿por qué Gallardo manifestó esos recelos iniciales?. 4. Dos goles en contra de las defensas Las defensas llenaron la lista de testigos de funcionarios que avalaron las gestiones bajo sospecha. Pero hubo uno que se salió del guion y la sensación es que fue espontáneo, sin darse cuenta. La Diputación cambió el nombre del puesto de David Sánchez y pasó a llamarse Oficina de Artes Escénicas. Las acusaciones creen que fue la manera de crearle un puesto nuevo de forma encubierta para adaptarlo a sus preferencias personales, que no eran las actividades de los conservatorios, sino un proyecto de ópera para jóvenes. La Diputación alega que solo fue un cambio de nombre para adaptarlo mejor a las labores que ya venía desarrollando. Añade que no supuso un cambio de salario y que el área de Cultura había evolucionado en cinco años. “Yo le hubiera subido el sueldo”, llegó a decir uno de sus compañeros de banquillo sobre el trabajo que hacía David Sánchez. Las defensas añaden que la iniciativa Ópera Joven fue el plato fuerte del proyecto que había presentado David Sánchez en 2016, por lo que el cambio de nombre fue una “evolución natural”. Sin embargo, este funcionario ‘díscolo’ declaró que sus jefes le dijeron que era “un puesto nuevo”. Eso hubiese obligado a realizar una gestión diferente. La abogada de Vox se dio cuenta y le preguntó de nuevo al testigo. El funcionario insistió en que lo que él recuerda es que era un puesto nuevo. Gol en contra. A las sospechas de las acusaciones se une que, tras el cambio de nomenclatura, a David Sánchez le quitaron la incompatibilidad para hacer otros trabajos. Los acusados replican que se hizo lo mismo con al menos otros dos contratos de alta dirección como el que ostentaba el hermano del presidente. La jueza Biedma, en cambio, revisó 49 cambios de nombre en puestos de la Diputación y destacó que en ninguno se eliminó la incompatibilidad. Al amigo de David Sánchez que contrató la Diputación en 2024 se le conoce como “el hermanito”. El motivo es que era así como se refería al hermano del presidente en los correos intervenidos por la UCO. Se llama Luis Carrero y su abogado pidió interrogar a un amigo de ambos y a su exmujer. La idea era demostrar que Luis Carrero le llamaba “hermanito” a todo el mundo. La prueba también salió mal para sus intereses. El amigo dijo que sí, que el término "hermanito" era habitual en Luis Carrero. Pero a medida que avanzaron las preguntas, se evidenció que no eran tan amigos. No sabía exactamente en qué consistía el trabajo de David Sánchez, ni qué óperas dirigió, ni el trabajo de Carrero en Badajoz o si colaboraba con el hermano del presidente en temas musicales. Al final reconoció que tenían una relación de hacer senderismo en la montaña. Peor fue cuando la exmujer confesó que Carrero le decía “a todo hijo de vecino” que su deseo era vivir en Badajoz. Se le acusa de haber sido enchufado en un puesto en Badajoz. Las caras entre algunos abogados de las defensas eran de que se estaban pegando un tiro en el pie. El juicio se retomará este lunes con los informes finales de todos los abogados. Del modo en el que expliquen estas cuestiones dependerá en buena parte el futuro de los acusados.