José Antonio López

Madrid / 09.06.2026 07:47:00

El juicio a David Sánchez, hermano del presidente de España, Pedro Sánchez, acusado de los presuntos delitos de prevaricación y tráfico de influencias en su contratación en la Diputación de Badajoz en el 2017 quedó visto para sentencia.Músico de cámara reconocido internacionalmente, Sánchez se enfrenta a una pena de seis años de cárcel por supuesto enchufismo. Como marca la ley, Sánchez pudo haber hecho uso de la palabra por última vez en el juicio, pero no quiso hacerlo.​¿Qué sucedió en el juicio?Durante el juicio desfilaron 40 testigos y ninguno de ellos declaró en contra de Sánchez, al contrario, la mayoría de ellos argumentó que se merecía el puesto por la propuesta de su proyecto.Conocido artísticamente como David Azagra, trabajó durante siete años en Diputación Provincial de Badajoz. Las acusaciones populares -todas de ultraderecha- solicitan para el hermano del presidente del Gobierno y el expresidente de la diputación, Miguel Ángel Gallardo, seis años de cárcel por los presuntos delitos de prevaricación administrativa y tráfico de influencias, así como 6 y 15 años de inhabilitación para ejercer cargo público, respectivamente.Además, reclaman que Sánchez devuelva, con intereses, los más de 340 mil euros que cobró de la institución provincial. Mientras que la Fiscalía afirma que se trata de una “cacería” para perjudicar a David Sánchez. La primera denuncia fue interpuesta por el colectivo ultraderechista Manos Limpias, después se sumaron otros afines a éste.El músico rechazó hacer uso de la última palabra, no así Miguel Ángel Gallardo, quien reiteró su inocencia y la del resto de personas que se sentaron en el banquillo de los acusados y lamentó que ya “hemos sido condenados socialmente”.El exlíder del PSOE extremeño también resaltó el trasfondo político del proceso asegurando ante el tribunal que la única culpabilidad que se les puede atribuir es “no tener las mismas ideas que la acusación popular”.El tribunal tendrá que dirimir si en 2016 la diputación creó la plaza de coordinador de los conservatorios para colocar a David Sánchez y si ese supuesto enchufe se revistió de legalidad con un proceso selectivo al que concurrieron otros 10 candidatos, pese a que de antemano estaba acordado que este puesto de alta dirección fuera para el hermano de Pedro Sánchez, a quien se le adjudicó en 2017.Los magistrados también tendrán que dilucidar si, cinco años después, la institución provincial modificó de manera irregular, sin convocatoria pública, la plaza de coordinador de actividades de los conservatorios por la de jefe de la Oficina de Artes Escénicas para satisfacer las preferencias laborales de David Sánchez y si, por ese mismo motivo, en 2024 se hizo con su influencia la contratación de su amigo y exasesor de La Moncloa, Luis Carrero, con quien ya colaboraba de forma extraoficial en el proyecto “Ópera Joven”. Los dos renunciaron a sus puestos y ya no están en la diputación.La Fiscalía le defiendeLa tesis de la jueza instructora de la causa, Beatriz Biedma, y de las acusaciones populares, que en la fase de instrucción han estado representadas por Manos Limpias y en el juicio oral serán siete, es que hay suficientes indicios de que todos los investigados participaron en la trama para dar apariencia de legalidad al amaño para contratar a David Sánchez, primero, y a Luis Carrero, después.En el auto de procesamiento, la magistrada argumenta que David Sánchez supo de la plaza de coordinador de actividades de los conservatorios antes de que se convocara y que el puesto se creó a medida para él “seguramente” a petición de personas de su entorno.Sin embargo, para la fiscalía, que no acusa, esta causa se sustenta únicamente sobre conjeturas y no en indicios reales de criminalidad y pide la absolución de Sánchez. Es también lo que defienden los abogados de los acusados, que creen que desde el principio este procedimiento es una cacería impulsada por Manos Limpias -a la que después se sumaron el resto de acusaciones (Hazte Oír, Iustitia Europea, Liberum, PP, Vox y Abogados Cristianos), todos organismos de derecha y ultraderecha.David Sánchez es el primer familiar directo del presidente del Gobierno que se sienta en el banquillo. Su mujer, Begoña Gómez, está siendo investigada por el juez Juan Carlos Peinado por tráfico de influencias y corrupción privada.LJ