José Antonio López
Madrid / 04.06.2026 09:48:00
David Sánchez, hermano del presidente español, Pedro Sánchez, declaró como acusado en el juicio por su presunta contratación a “dedo” en la Diputación de Badajoz y, tras negar cualquier tipo de acusación que se le imputa, afirmó que “no tengo capacidad de influir en nada”.Músico de cámara reconocido internacionalmente, Sánchez se enfrenta a una pena de tres años de cárcel por supuesto enchufismo. Su declaración tardó apenas 15 minutos y destacaron los monosílabos ya que sólo respondió a las preguntas de su letrado.En cuanto a su nombramiento como Jefe de la Oficina de Artes Escénicas en octubre de 2022, aunque su llegada a la Diputación fue como coordinador de conservatorios de música, Sánchez explicó que dicho puesto no estaba ubicado en ningún lugar concreto porque “no era entendido como una oficina con ventanilla”, sino como una categoría administrativa que él nunca solicitó ni influyó para que le concedieran. Además, el cambio de denominación del puesto de trabajo no le supuso ningún aumento salarial.Contó que el cambio de denominación de su puesto de trabajo obedeció a la evolución de las actividades profesionales que venía desarrollando en la Diputación de Badajoz, que conllevaban un aumento del volumen de subvenciones a gestionar y también del área de influencia, pues se contaba con proyectos de carácter transfronterizo con Portugal.Solicitan 3 años de cárcel Conocido artísticamente como David Azagra, trabajó durante siete años en Diputación Provincial de Badajoz. Las acusaciones populares, todas de ultraderecha, solicitan para el hermano del presidente del gobierno y el expresidente de la diputación, Miguel Ángel Gallardo, tres años de cárcel por los presuntos delitos de prevaricación administrativa y tráfico de influencias, así como 6 y 15 años de inhabilitación para ejercer cargo público, respectivamente.Además, reclaman que Sánchez devuelva, con intereses, los más de 340 mil euros que cobró de la institución provincial. Mientras que la Fiscalía afirma que se trata de una “cacería” para perjudicar a David Sánchez. La primera denuncia fue interpuesta por el colectivo ultraderechista Manos Limpias, después se sumaron otros afines a éste.El tribunal tendrá que dirimir si en 2016 la diputación creó la plaza de coordinador de los conservatorios para colocar a David Sánchez y si ese supuesto enchufe se revistió de legalidad con un proceso selectivo al que concurrieron otros 10 candidatos, pese a que de antemano estaba acordado que este puesto de alta dirección fuera para el hermano de Pedro Sánchez, a quien se le adjudicó en 2017.Los magistrados también tendrán que dilucidar si, cinco años después, la institución provincial modificó de manera irregular, sin convocatoria pública, la plaza de coordinador de actividades de los conservatorios por la de jefe de la Oficina de Artes Escénicas para satisfacer las preferencias laborales de David Sánchez y si, por ese mismo motivo, en 2024 se hizo con su influencia la contratación de su amigo y exasesor de La Moncloa, Luis Carrero, con quien ya colaboraba de forma extraoficial en el proyecto “Ópera Joven”. Los dos renunciaron a sus puestos y ya no están en la diputación.La Fiscalía le defiendeLa tesis de la jueza instructora de la causa, Beatriz Biedma, y de las acusaciones populares, que en la fase de instrucción han estado representadas por Manos Limpias y en el juicio oral serán siete, es que hay suficientes indicios de que todos los investigados participaron en la trama para dar apariencia de legalidad al amaño para contratar a David Sánchez, primero, y a Luis Carrero, después.En el auto de procesamiento, la magistrada argumenta que David Sánchez supo de la plaza de coordinador de actividades de los conservatorios antes de que se convocara y que el puesto se creó a medida para él “seguramente” a petición de personas de su entorno.Sin embargo, para la fiscalía, que no acusa, esta causa se sustenta únicamente sobre conjeturas y no en indicios reales de criminalidad. Es también lo que defienden los abogados de los acusados, que creen que desde el principio este procedimiento es una cacería impulsada por Manos Limpias, a la que después se sumaron el resto de acusaciones (Hazte Oír, Iustitia Europea, Liberum, PP, Vox y Abogados Cristianos), todos organismos de derecha y ultraderecha.David Sánchez es el primer familiar directo del presidente del Gobierno que se sienta en el banquillo. Su mujer, Begoña Gómez, está siendo investigada por el juez Juan Carlos Peinado por tráfico de influencias y corrupción privada.El juicio de Badajoz llega después de otros procedimientos judiciales que involucran a expolíticos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), como el ‘caso mascarillas’, pendiente de sentencia para el exministro José Luis Ábalos y su mano derecha durante años, Koldo García. Aún falta el de Santos Cerdán, exsecretario de Organización del partido.LJ






