Carlos Alsina ha dicho en los micrófonos de Onda Cero que Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso aprovecharán la visita de León XIV, que aterrizó ayer en Madrid, para reforzar sus discursos. Y añadió: “El Papa está en medio de ambos en este viaje y cada uno tira de un lado de la soga a ver quién consigue arrimárselo más a su causa”. Dani DuchEn España, nada es neutral y una visita apostólica tiene también una lectura política. Mucho más que la que pudo tener el último viaje de Benedicto XVI hace quince años. El mundo ha cambiado radicalmente en este tiempo y la política española se ha tensado hasta hacerse irrespirable. Los pontífices hacen fundamentalmente homilías, pero Robert Francis Prevost hará mañana todo un discurso en el Congreso.León XIV no es un Papa campechano, sino diplomático, pero “cuando hay que rugir, ruge”León XIV no es un Papa campechano como Francisco, que nunca pisó nuestro país como pontífice, sino diplomático. Escribe Antoni Puigverd en Un Papa para tiempos convulsos (Libros de Vanguardia) que “el mundo católico ha pasado de un carisma expansivo, populista, a un carisma discreto y prudente, pero nada ambiguo, flemático o arrugado”. Añade: “Cuando hay que rugir, el león ruge, aunque nunca en vano, nunca teatralmente, pues León XIV procura disimular las emociones, sonríe con cortesía y tiende a la precisión (y a la protección) de la letra escrita”. Su agenda adelanta cuestiones de las que hablará ante las Cortes, como su visita al centro de acogida de emigrantes de Gran Canaria o a la iglesia de Sant Agustí en el Raval, donde cuidan de los desprotegidos.En este contexto, se ha dado a conocer una encuesta de 40dB, donde se pone de manifiesto cómo la firmeza del Papa ante Trump, su defensa de la inmigración y su rechazo a la guerra como solución suscitan el respaldo de la sociedad española. Es evidente que Sánchez y Ayuso tirarán de la cuerda para situárselo de su lado, pero ciertamente está más cerca del primero que de la segunda en asuntos sociales y geopolíticos. León XIV abogará en el Parlamento por la regeneración de la vida democrática y aquí cada uno podrá hacerse suya esta parte del discurso. Del Papa se espera que agite conciencias en tiempos de relativismo ético. Y eso le vendría bien a la política española.