Un mes después de que la popular Elena Candia recuperase para el PP la Alcaldía de Lugo mediante una moción de censura apoyada por la concejala tránsfuga María Reigosa, el balance político de la nueva etapa sigue marcado por la controversia que rodeó su llegada al poder.PublicidadEl 7 de mayo, el PP puso fin a 27 años de gobiernos progresistas gracias al voto decisivo de una edil elegida en las listas socialistas, incorporada a la corporación apenas unos meses antes tras subir en las listas por el fallecimiento de varios concejales del PSOE, incluida la histórica alcaldesa Paula Alvarellos. La operación provocó una intensa contestación ciudadana y movilizó a centenares de personas ante el Concello bajo el lema "Lugo non se vende". Según denunciaron PSOE, BNG y distintas organizaciones sociales, la maniobra vulneraba el espíritu del pacto antitransfuguismo. Candia, por el contrario, la justificó por la supuesta "parálisis" del Gobierno municipal.La nueva alcaldesa heredó una ciudad con presupuestos aprobados y decenas de actuaciones ya en marcha o en fase avanzada de tramitación, según sostiene el exalcalde Miguel Fernández. "Ni Candia ni el PP tienen proyecto para Lugo. Todo partió de una indecencia política. Y es mentira que hubiera una parálisis en nuestro trabajo, como dijeron para justificarla. Teníamos aprobados los presupuestos, había proyectos aprobados, en ejecución o en avanzado estado de tramitación", afirma.SimbolismoA la espera de que el nuevo Ejecutivo concrete las cerca de medio centenar de medidas incluidas en el denominado Plan de Acción para Lugo anunciado por el PP, las decisiones más visibles de este primer mes han tenido un fuerte componente simbólico. La primera fue la retirada de la bandera palestina que ondeaba en O Vello Cárcere desde la etapa del bipartito PSOE-BNG, una medida que el Gobierno popular ejecutó apenas 24 horas después de tomar posesión. El gesto fue interpretado por la oposición como una declaración de intenciones ideológica. "Quitar la bandera palestina fue un gesto de provocación", sostiene Lois Pérez, poeta y novelista y portavoz de la plataforma Democracia Si, Transfuguismo Non.Otra de las decisiones más comentadas fue el cambio de imagen institucional del Concello. El nuevo Gobierno sustituyó en redes sociales y soportes de comunicación el logotipo basado en la muralla utilizado durante los últimos mandatos por el escudo tradicional de la ciudad, y posteriormente recuperó versiones anteriores del emblema municipal teñidas de azul oscuro, en vez de rojo. El debate llegó incluso al ámbito de la comunicación institucional, donde distintos expertos interpretaron el cambio como una forma de marcar distancias con el Ejecutivo anterior. "Lo de cambiar la identidad corporativa tiene una importancia relativa, pero demuestra eso, que no tienen proyecto y que se dedican a improvisar con medidas propagandísticas", señala Pérez.PublicidadEn paralelo, el nuevo organigrama municipal eliminó el área específica de Política Lingüística que existía durante el mandato anterior, una decisión criticada por la oposición como otro ejemplo de reorientación ideológica. Miguel Fernández sostiene que "hasta ahora sólo han adoptado medidas ideológicas: retirar la bandera palestina de un edificio municipal, cambiar la imagen corporativa del Concello, eliminar el área de política lingüística en el nuevo organigrama y apropiarse de iniciativas nuestras como si fueran suyas".Esa última acusación hace referencia al reconocimiento obtenido por Lugo en los premios Pajaritas Azules, con el que las patronales del reciclaje distinguen la excelencia en la recogida selectiva de papel y cartón. El Concello recibió a finales de mayo la máxima distinción, tres pajaritas, una mejora respecto a años anteriores. Fernández asegura que el galardón es fruto de políticas desarrolladas por los gobiernos anteriores y reprocha a Candia haberse presentado como receptora de un éxito ajeno tras acudir a recoger el premio en Madrid. Los populares, por su parte, han presentado el reconocimiento como un logro de la ciudad.PublicidadReunionesMás allá de estos movimientos, el nuevo Gobierno ha centrado buena parte de su actividad pública en reuniones con representantes sindicales, Policía Local, bomberos y distintos colectivos, además de anunciar acuerdos relacionados con la conexión de la estación intermodal y la reorganización interna del Ayuntamiento. Candia y su equipo defienden el nuevo equipo ya está trabajando en serio. "En este primer mes hemos hecho un importante esfuerzo para atender las necesidades de personal municipal, hemos iniciaron los trabajos para dotar a Lugo de un plan municipal de emergencias, hemos activado un plan de limpieza intensiva por barrios un plan para reducir las listas de espera del servicio de ayuda en el hogar", señalan."Paralelamente hemos empezado a diseñar el proyecto del Lugo del futuro, hemos avanzado los trámites para conectar la [estación] intermodal con el centro", indican fuentes próximas a la alcaldesa, para concluir: "Hemos mantenido más de 135 reuniones con colectivos vecinales, entidades sociales, profesionales y representantes de distintos sectores, nuestra hoja de ruta es: mejorar los servicios públicos, reforzar la seguridad y la capacidad de respuesta municipal, recuperar el diálogo, atraer inversión y empleo".En el BNG, su portavoz local y exteniente de alcalde, Rubén Arroxo, ya había advertido antes de la moción de censura de su preocupación por la continuidad de numerosas actuaciones urbanísticas e infraestructuras que estaban en marcha o aprobadas, entre ellas nuevas rotondas, aparcamientos, mejoras en entornos escolares o la pasarela sobre la Ronda da República Arxentina. Tras perder el Gobierno, nacionalistas y socialistas han acusado al PP de paralizar o ralentizar expedientes que venían de la etapa anterior."La política de Candia ha sido igual de errática que su llegada, aprovechándose de tramites hechos y de obras encauzadas. Desde su llegada a Lugo ha creado una crispación y una inestabilidad que la ciudad no es merece", apunta Arroxo. "Las guerras internas del PP repercuten negativamente en la ciudad con cambios en la Delegación de la Xunta y nombramientos en el Parlamento Gallego que no estaban previstos antes de su moción de censura. Sus primeras acciones, fruto del revanchismo ideológico, fueron la eliminación del área de Promoción de la Lingüa y la retirada de la bandera palestina de las dependencias municipales", insiste el portavoz nacionalista,La controversia tampoco ha remitido en torno a María Reigosa, la concejala cuyo voto hizo posible el cambio de gobierno. El PP le reservó funciones de supervisión transversal vinculadas a infraestructuras dentro del nuevo Ejecutivo. "La tienen de florero", sostiene Lois Pérez. Reigosa ha denunciado públicamente episodios de hostigamiento y acoso y su figura continúa siendo uno de los principales focos de tensión política en la ciudad.Todo ello se produce en un contexto político más amplio. La moción de Lugo fue interpretada por la izquierda gallega como parte de una estrategia del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, para recuperar alcaldías y diputaciones gobernadas por otras fuerzas mediante acuerdos con ediles desmarcados de sus partidos. El propio PSdeG llegó a denunciar que la operación lucense se había gestado aprovechando la debilidad provocada por las recientes pérdidas humanas sufridas por la agrupación municipal. La dirección popular y el propio Rueda han defendido, en cambio, la legitimidad democrática de sus mociones..PublicidadParadojaA 11 meses de las elecciones municipales, el primer balance de la era Candia deja así una paradoja. El PP logró recuperar una alcaldía simbólica que llevaba casi tres décadas fuera de su alcance, pero el principal debate político sigue girando alrededor de cómo alcanzó el poder y no de qué está haciendo realmente con él. De momento, los cambios más visibles han sido una bandera retirada, un logotipo sustituido y una reorganización interna. Para la oposición, eso demuestra que la moción respondía más a una operación de poder que a un proyecto para Lugo. El reto de Candia será demostrar durante el próximo año que existe algo más detrás de aquella mayoría construida con el voto de una tránsfuga.
Un mes del PP en Lugo tras la moción de censura: adiós a la bandera palestina y azul para el logo del Concello
Elena Candia, que arrebató el Ayuntamiento a PSOE y BNG, cumple un mes en el cargo sin cerrar el debate sobre la forma en que accedió a él y con la oposición denunciando la ausencia de proyecto de ...
Elena Candia (PP) asumió Alcaldía Lugo el 7 mayo mediante moción de censura, terminando 27 años de gobiernos progresistas. En su primer mes prioriza cambios simbólicos —bandera palestina, rebranding municipal— sobre proyectos concretos de infraestructura.










