TOLEDO.- Tres años después la bandera arcoíris volverá a lucir en la balconada del Ayuntamiento de Toledo, tras una carambola de ausencias y presidencias que dejan entrever que quizás la historia del veto por parte del Gobierno municipal de PP y Vox no era tal y como se ha contado este tiempo, todo lo que va de legislatura, en la que se ha escudado la negativa a colgarla en un supuesto acuerdo de necesaria unanimidad para ello.
Cabe recordar, que la no colocación de la bandera arcoíris fue una de las primeras decisiones adoptadas tras la toma de posesión del bipartito en 2023, después de siete años en los que se había colocado coincidiendo con los actos en torno al Día del Orgullo.
Una situación a la que se llega con reproches y acusaciones entre los socios del bipartito, después de que este martes en la Junta de Portavoces Vox diera por bueno el voto ponderado para resolver la solicitud de colocar la bandera en apoyo al colectivo LGTBI en la fachada del Consistorio. Una reunión que ante la ausencia del regidor toledano, Carlos Velázquez (PP), presidía la vicealcaldesa Inés Cañizares (Vox), quien consideró que no era necesaria la unanimidad para tomar la decisión.
De este modo se sometía a votación el asunto, pronunciándose PSOE e IU a favor de colocar la bandera arcoíris, mientras que Vox votó en contra, dejando en el tejado del Partido Popular el resultado, al despojarles ya de la excusa de que eran sus socios los que se oponían a que la bandera luciera en el Ayuntamiento.







