La intimidad del poder mostró por estas horas una peculiaridad, pocas veces vista en la política argentina, desde la sorpresiva irrupción de La Libertad Avanza: en la soledad de su despacho pseudopresidencial de la Casa Rosada, Karina Milei se vio obligada a digerir un furioso cóctel de bronca, enojo e impotencia. Los que dialogaron con la secretaria general de la Presidencia en estos días, cargados de infortunios que llegaban desde el Senado, cuentan que la notaron contrariada. Preocupada. Porque, como ya se sabe, a Karina no le gusta perder. Mucho menos, ser desafiada. El Jefe se autopercibe como la única persona con acceso ilimitado a Javier Milei. La que toma las decisiones que toma el Presidente. Empoderada desde ese lugar, que su hermano y la política le otorgaron, a Karina no le gusta ceder. Pero eso fue, precisamente, lo que ocurrió esta semana, luego de que Patricia Bullrich la obligara públicamente a desandar su estrategia de frenar la designación de la jueza Verónica Michelli, cuñada del periodista Hugo Alconada Mon. Y es aquí donde se vislumbra una novedad política de altísimo impacto. Si, hasta el momento, los que enfrentaron a Karina sufrieron su escarnio y terminaron eyectados del paraíso libertario, ahora la historia parece anunciar otro desenlace. Por primera vez, más por necesidad que por convicción, nadie imagina el destierro para Bullrich. Y es esa lectura, la de una novedosa vulnerabilidad en la hermanísima, lo que envalentona a otras figuras prominentes del oficialismo a alistarse en la disputa: todos contra Karina. El primero en dar el paso fue, obviamente, Santiago Caputo. Una vez más, el Mago del Kremlin se aprestó a marcar el error de no ampliar la alianza con algunos gobernadores. Para Caputo, el destrato a los que podrían ser afines –el caso paradigmático es del correntino Juan Pablo Valdés– son costos que ahora se pagan en medio de una votación tan crucial para el Gobierno en el Senado. Caputo es uno de los que más sufrieron el deshielo karinista, pero no se baja del barco porque se asume como el dueño del vínculo de Milei con Estados Unidos, que fue clave para lograr el rescate electoral de las últimas elecciones nacionales. Pero advierte: si la estrategia política seguirá en manos de Karina y “el kirchnerismo reciclado”, solo es posible anticipar nuevas derrotas en el horizonte de Milei.
Todos contra Karina
El Jefe digiere un cóctel de bronca, enojo e impotencia ante la posición de Bullrich. Crecen los enfrentamientos en un oficialismo convulsionado.













