El Gobierno quedó envuelto, luego de la última sesión en el Senado, bajo un nuevo equilibrio inestable. Patricia Bullrich, la jefa del bloque libertario, consiguió una victoria inapelable después blanquear nuevas diferencias con el presidente Javier Milei. Así logró que el oficialismo recalcule planes y, por si fuera poco, dejó a Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia, con heridas expuestas y desautorizada en público. A la senadora nacional le alcanzó con un posteo contundente en X en torno al pliego de la jueza Verónica Michelli y amenazó con un portazo de La Libertad Avanza para generar un tembladeral en las filas libertarias. El primer golpe lo dio el 6 de mayo, cuando le pidió al cuestionado jefe de Gabinete Manuel Adorni, investigado por la Justicia, que presente su declaración jurada sin demoras. Para marcar su posición el 21 de mayo presentó la suya y le sirvió para dejar expuesto, una vez más, al ex vocero presidencial que no paró de sumar novedades penales en su contra. Esta clase de movimientos descolocaron a la secretaria general de la presidencia. La hermana del Presidente todavía no puede anticipar ni digerir, pese a los esfuerzos que hace, los pasos de Bullrich. Paradójicamente ella se encargó de afiliar a la actual senadora antes del lanzamiento de la campaña electoral de 2025.
Bullrich logró que el oficialismo recalcule sus planes y condicionó a Karina en el poder
La jefa del bloque de LLA en la Cámara Alta le marcó la cancha a Milei, le avisó que se abstendría de votar el pliego de la jueza Verónica Michelli y generó un nuevo conflicto el día de la sesión en la que se aprobaron 74 pliegos para cubrir vacantes a la justicia. El movmiento descolocó a la secretaria general de la Presidencia, que aún no puede soportar que la exministra de Seguridad tenga la capacidad suficiente para condicionarla. En la Casa Rosada dicen que habrá bandera blanca entre ambos bandos, pero será para la foto, porque reconocen que las heridas tardarán en cicatrizar, si es que lo logran.














