El Gobierno quedó envuelto, luego de la última sesión en el Senado, bajo un nuevo equilibrio inestable. Patricia Bullrich, la jefa del bloque libertario, consiguió una victoria inapelable después blanquear nuevas diferencias con el presidente Javier Milei. Así logró que el oficialismo recalcule planes y, por si fuera poco, dejó a Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia, con heridas expuestas y desautorizada en público. A la senadora nacional le alcanzó con un posteo contundente en X en torno al pliego de la jueza Verónica Michelli y amenazó con un portazo de La Libertad Avanza para generar un tembladeral en las filas libertarias. El primer golpe lo dio el 6 de mayo, cuando le pidió al cuestionado jefe de Gabinete Manuel Adorni, investigado por la Justicia, que presente su declaración jurada sin demoras. Para marcar su posición el 21 de mayo presentó la suya y le sirvió para dejar expuesto, una vez más, al ex vocero presidencial que no paró de sumar novedades penales en su contra. Esta clase de movimientos descolocaron a la secretaria general de la presidencia. La hermana del Presidente todavía no puede anticipar ni digerir, pese a los esfuerzos que hace, los pasos de Bullrich. Paradójicamente ella se encargó de afiliar a la actual senadora antes del lanzamiento de la campaña electoral de 2025.