“Javier, es mi convicción, es lo que siento, no lo voy a votar”. Patricia Bullrich llamó por teléfono a Javier Milei el lunes al mediodía con el objetivo de anticiparle su rechazo a retirar el pliego de María Verónica Michelli por ser la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon. Bullrich le dio a entender que dejaba a disposición su renuncia a la presidencia del bloque oficialista en el Senado, pero Milei rechazó la propuesta. “Son una mafia”, atinó a responder el Presidente, aludiendo a los periodistas, y se desentendió del tema. No así Karina Milei, a quien no se le escapa que es la segunda vez que la ex ministra los desafía públicamente y que no puede hacer nada para evitar que vuelva a hacerlo.
La rebelión de Bullrich desató el caos dentro de La Libertad Avanza. Como sucedió con Manuel Adorni y la exigencia pública de que presentara la declaración jurada, Bullrich decidió volver a jugar la carta de la desautorización política con buenos modales. Esta vez desde su rol institucional como senadora de LLA: pese a ser la jefa de bloque del oficialismo, Bullrich anunció, a través de un tuit, que no acompañaría el pedido del presidente de retirar el pliego judicial de una postulante al Tribunal Oral Federal N.º 3 de La Plata.











