Javier Milei lo felicitó. Lo apoyó y lo ratificó. Utilizó una extravagante fórmula: “Manuel, ahora vamos a ver qué dicen los mentirosos periodistas”. Fue la bendición final del Javo, antes de que el jefe de Gabinete saliera a la cancha en la noche del miércoles y se armara después un zafarrancho en el Gabinete.Los ministros se quedaron mudos y paralizados después de escuchar a Adorni. En privado varios lo admitían: “La embarró más”. Pero la mayoría prefirió el silencio, como un piadoso manto hacia el jefe de Gabinete. Evitaron fotos y los ridículos avales – que hicieron en el pasado - por las redes. Hubo “silencio stampa”.Encima los “memes” se hicieron un festín. Todos se burlaban de las explicaciones del jefe de los ministros y de la “suerte” para encontrar su patrimonio. Adorni cometió un desliz político. Sin duda, no tendrá problemas para normalizar con el ARCA. Pero se contradijo fuerte con lo que había dicho en el Parlamento.En la histórica sesión – con la inédita presencia y aval de Milei y el gabinete – afirmó, sobre sus declaraciones juradas: “En ellas están todos los detalles de mi patrimonio, respecto de los cuales nunca existió ocultación alguna”.El show ese día fue completo. La bancada libertaria aplaudía a rabiar y Milei manejaba el coro desde un palco, al grito de “¡Vamos Manuel!”. Pablo Quirno arengaba. Karina disfrutaba y Toto Caputo explotaba de felicidad.Patricia Bullrich aprovechó tanto desconcierto político y lanzó un Exocet: “Esto, más que un error fue una omisión ética”. Fue la fórmula que utilizó Pato para plantear sutilmente una cosa: que Adorni se fuera del Gobierno. La declaración cayó como una bomba. Karina la fulminó en Olivos: le insiste a su hermano que Bullrich es una potencial traidora y que en realidad daña a Adorni porque busca competir contra Milei en el 2027.Karina dice que tienen informes de la SIDE que confirman esa futura maniobra de Bullrich. La hermanísima se reúne – en la confitería de un golf privado – con el jefe de los espías. Cristian Auguadra intenta aferrarse a su cargo, acercándose a “El Jefe”.Ya temprano, el miércoles, la interna estaba furiosa. El enemigo declarado Santiago Caputo arremetió con todo contra la familia Adorni. Ocurrió cuando el jefe de Gabinete y su mujer – Bettina Angeletti – confirmaron que se habían inscripto en el régimen simplificado de Ganancias. El Pibe atacó furibundo en X: “La muerte antes que el deshonor”.Así, El mago del Kremlin se mofó de su archienemigo. Igual, el tiro le salió por la culata: su protegido Andrés Vázquez también utilizó el régimen tributario excepcional. Se trata del polémico jefe de la ARCA, quien no está solo: el Coloso Sturzenegger es otro de los que se acogió a esa ventaja que da el Estado.El Pibe Caputo se volvió a candidatear para relevar a Adorni y quedarse con la Jefatura de Gabinete. Ya tuvo nuevas reuniones con el “círculo rojo”, donde lo sugirió, y promete para su aventura el aval de EE.UU. En esos encuentros “Santi” dice que Washington no quiere -y le desconfía- a Karina.El cambalache de la interna está cruzado por licitaciones, denuncias y lobbies. Las grandes compañías cerealeras tienen información de que el último reclamo por la Hidrovía obedece a la pelea entre ambos. La firma DEME presentó en forma inusual una carta al ministro Luis Caputo para frenar la adjudicación a favor de Jan de Nul. Propuso – fuera de concurso – un peaje un 17,4 % más barato. En la Sociedad Rural insisten en que la movida tiene el apoyo político de los primos Menem y – por lo tanto – de Karina. El Toto no quiere saber nada. Pero temen que ahora un rechazo habilite una acción judicial de DEME por el negocio.El ministro está inquieto porque el escándalo de Arsat-Orsna no escale y afecte a su propia tropa. Facundo Leal hacía negociados con el kirchnerismo y también se adaptó fácil a los libertarios. Hace unas semanas le encontraron cocaína rosa, pastillas y una millonada de dólares en su domicilio.Su último padrino fue el ex secretario de Transporte de los Totoboy’s: Luis Pierrini, un amigo recomendado de Juan Pazo, ex viceministro y mano derecha del propio Toto Caputo. Pierrini delegaba todo a Leal. Recibía a los empresarios y repetía: “Seguilo con Facundo”.Ambos temas – Hidrovía, Leal – inquietan en Economía. El combo se completa con el caso $LIBRA: ahí existe una lentitud inusual en la Justicia. El fiscal Eduardo Taiano – desde hace un año y medio - no movió la causa. En Tribunales sus colegas lo llaman jocosamente “fiscal Tardano”.El martes se confirmó un anticipo de Clarín: Standard & Poor’s le mejoró la calificación a la Argentina. Ayer festejaron los mercados y el riesgo país tocó el nivel más bajo en 8 años. Standard ubicó a la Argentina en Riesgo B-. En otras palabras: mejoró, pero sigue estando cinco escalones debajo del grado de inversión y, por lo tanto, continúa abonando tasas de interés altísimas para endeudarse.También ayer hubo otra buena noticia: la inflación del 2,1%. Milei explotó en Olivos: “Vamos a ver qué dicen los econochantas...”. Ambos datos fueron maná del cielo. El Toto le saca aguas a las piedras e intenta crear un relato de película: que lo peor ya pasó. Se trata de una nueva versión de “los brotes verdes” que utilizó cuando fue ministro de Mauricio Macri.El propio Toto usa el “inflador anímico” con frase propias de un guionista de ficción para convencer a los escépticos. La última fue una suerte de adaptación de Peter Sellers: “La fiesta recién empezó”. Similares argumentos utiliza en los encuentros de ministros: “Todos los números dan bien”.Después criticó la interna política y el affaire Adorni. Así lo confió: “La discusión política evita que la economía explote”. Los propios datos del Indec lo contradicen. La industria, el consumo y la construcción volvieron a caer en abril.La UIA aclaró que el derrape – que viene desde el inicio del Gobierno – continuará en mayo. Así, la realidad contrasta con el relato de los Totoboy’s. Circula en las mesas de poder un lapidario informe del economista Diego Coatz. Ese “paper” es contundente: “No hay derrame de la economía en la gente”.El Coloso contrarrestó ese escepticismo con un informe de la Universidad San Andrés. Ese trabajo habla de movilidad laboral. Sturzenegger lo difunde con entusiasmo, aunque la conclusión no es muy alentadora: recién en el 2050 cerca de 1,5 millón de trabajadores se irían del Conurbano a Vaca Muerta y las provincias mineras. Lord Keynes – odiado por Milei- hace 100 años, le contestó al Coloso: “A largo plazo estamos todos muertos”.Gustavo Weiss, titular de la Cámara de la Construcción, habló de los problemas productivos. El Gobierno omitió ir a la cumbre empresaria. Milei rechazó la invitación. No soporta las críticas. El Toto también eludió el encuentro.Ambos adujeron que Camarco hacía muchas críticas. A los dos les gusta solo que los adulen. Hace poco, Weiss hizo alusión a un problema serio: el deplorable estado de las rutas por falta de inversión estatal. Eso malhumoró a Javo, a pesar de que Weiss maneja una sutil diplomacia.La bronca con Economía es otra: Caputo – desde hace un año y medio – está incumpliendo los contratos. En cambio, en la cumbre fabril estuvo Mauricio Macri: el expresidente se muestra como la contracara de Milei. Mauri se va al Mundial. Pero ya lo tendría decidido: a su regreso, abrirá un diálogo concreto con Pato Bullrich.