Al magnate del petróleo John D. Rockefeller se le atribuye una de las frases más famosas de los mercados: "Cuando mi limpiabotas invierte en bolsa, yo lo vendo todo". Ahora, en el siglo XXI se ha popularizado otra expresión: el Fomo de los inversores. Es el miedo a perderse las espectaculares subidas que están experimentando prácticamente todos los activos financieros. La idea es la misma: cuando la bolsa atrae a inversores sin formación financiera que llegan únicamente por las rentabilidades pasadas, entonces los precios se descontrolan y el riesgo se dispara. Un estudio publicado por el Banco Central Europeo (BCE) señala que ya estaríamos en esta situación. En los últimos años ha aumentado el número de inversores novatos que llegan a un mercado en plena escalada. Pero, ¿quién puede resistirse a las ganancias que están arrojando los mercados? El Nasdaq tecnológico ha subido en seis de los siete últimos años a cifras de doble dígito. El que invirtió 1.000 euros en el inicio de 2019 tiene hoy casi 4.000 euros. Y, lo que es más importante, las caídas de estos años han sido breves, seguidas de rápidas subidas, lo que hace que la fiebre compradora incluso aumente en los días bajistas. El estudio del BCE desvela que el perfil de los nuevos inversores es peligroso: pequeños ahorradores sin formación financiera y con escasa tolerancia al riesgo. Esto es, personas que se ven seducidas por las ganancias del mercado, pero que tienen escaso margen financiero en su hogar y predisposición a salir rápidamente del mercado cuando la situación cambie. En definitiva, el perfil que amplifica las correcciones de los precios. "Los nuevos inversores se diferencian de los inversores consolidados; suelen ser más jóvenes, con menores ingresos, nivel educativo, conocimientos financieros y tolerancia al riesgo, asemejándose más a personas sin experiencia en inversión que a inversores experimentados", advierte el estudio del BCE. El eurobanco ha analizado el comportamiento de los inversores en merados financieros desde el año 2020 hasta 2024 a partir de la Encuesta de Expectativas del Consumidor. En este periodo, cada año entran en el mercado el 10% de las personas que no tenían inversiones. Estos nuevos inversores tienen poca experiencia, formación y renta. Por el contrario, cada año están saliendo cerca del 20% quienes tienen activos. En definitiva, se está produciendo una rotación del perfil del inversor de una forma similar a la que ha ocurrido en otras fases de mercados muy alcistas. Inversores experimentados empiezan a ceder el testigo a personas sin experiencia pero ansiosas de ganar dinero. "Este cambio afecta a la estabilidad financiera" El BCE advierte que "este cambio afecta a la estabilidad financiera, ya que estos hogares pueden reaccionar con mayor intensidad a las fluctuaciones del mercado y retirarse de los activos de riesgo en momentos de crisis". Se trata de un perfil de inversor que se comporta de forma procíclica: compra cuando los mercados suben y vende cuando bajan. Esto contribuye a crear un mercado más volátil. Ahorro e 'influencers' Una de las situaciones paradójicas que refleja este estudio es que los nuevos inversores tienen poca tolerancia al riesgo, pero están entrando en un mercado que cotiza con unas ratios de alto riesgo. El estudio explica que el ahorro embalsado durante la pandemia y la rápida subida de los mercados en los últimos años han provocado que "los activos de riesgo sean más atractivos para hogares que, en circunstancias normales, no habrían entrado en los mercados". También señala un factor que está siendo clave en este boom de los mercados financieros: Internet. Los influencers de la inversión han proliferado en todos los países ofreciendo consejos milagrosos para ganar dinero en bolsa. Hasta ahora les ha resultado sencillo presumir de los logros conseguidos, porque prácticamente todos los activos se han revalorizado. Pero eso no significa que la estrategia de inversión que venden sea óptima. Pero si hay un colectivo que ha triunfado especialmente es el de los criptobros. El BCE detecta que muchos de los nuevos inversores en bolsa también son novatos de los criptoactivos. Son un perfil particular, dominado por jóvenes que han ganado dinero con activos de riesgo y que han perdido el miedo a los mercados. "Nuestros hallazgos sugieren que la inversión en criptos está impulsada, en gran medida, por motivos especulativos", explica el estudio. Esto significa que los inversores no compran criptoactivos porque sean un medio de pago; ni siquiera un depósito de valor; simplemente buscan para ganar dinero. Y esto es importante, porque significa que los compradores no le dan un valor intrínseco. ¿Qué ocurrirá con ellos cuando desaparezcan las expectativas de revalorización en un mercado bajista? Lo más probable es que estos inversores se esfumen de los mercados cuando llegue la próxima crisis. En gran medida, porque se trata de rentas medias/bajas que no tienen una gran capacidad de ahorro y que probablemente necesiten sus ahorros cuando la economía cambie de signo. Son los inversores con los que Rockefeller no compartiría mercado. A ellos intentaría dejarles la flor, otra expresión histórica de los mercados que nació en el siglo XVII con la crisis de los tulipanes. Al magnate del petróleo John D. Rockefeller se le atribuye una de las frases más famosas de los mercados: "Cuando mi limpiabotas invierte en bolsa, yo lo vendo todo". Ahora, en el siglo XXI se ha popularizado otra expresión: el Fomo de los inversores. Es el miedo a perderse las espectaculares subidas que están experimentando prácticamente todos los activos financieros.