Las rebajas de tipos llegan en un entorno cercano a máximos históricos para Wall Street, oro y bitcoin

Los mercados financieros viven desde hace tres años en una fiesta continua. “Podías cerrar los ojos, apoyar el dedo en cualquier punto del tablero y la acción que acababas de comprar empezaba inmediatamente a subir”, cuenta el cómico Groucho Marx en su autobiografía cuando las páginas se acercan al crash de 1929. Ganar dinero desde finales de 2022 ha sido casi tan fácil como eso. Y no solo con las acciones. Quienes optaran por acumular oro o bitcoins, ambos cerca de máximos históricos, han obtenido jugosas ganancias con solo un par de clics de ratón.

Las elevadas rentabilidades de inversores grandes y pequeños desafían incluso la teoría económica: Wall Street ha batido récords una y otra vez a pesar de unos tipos de interés en niveles muy restrictivos, a priori negativos para los activos de riesgo. En 2024, cuando el precio del dinero estuvo la mayor parte del tiempo por encima del 5% en EE UU, el S&P 500 cerró la sesión en máximos más de 50 veces. Y este 2025, pese a unos tipos todavía por encima del 4%, y a sustos serios, pero puntuales, como la guerra comercial desatada por Donald Trump, la racha continúa.