En el gobierno comenzaron a mirar con recelo al nuevo fiscal general, Carlos Lezcano, designado por decisión del gobernador Martín Llaryora. A poco de asumir se conocieron declaraciones sobre las “falsas denuncias” de mujeres por violencia de género. Los dichos tienen como contexto una Fiscalía General que quedará integrada sólo por hombres. Después trascendió que, en una reunión con fiscales de narcotráfico, dio a entender que la lucha contra el narco es una batalla perdida.

Un tercer hecho que causó alarma es un reglamento con distribución de áreas entre los fiscales generales adjuntos. Es la primera vez que un fiscal general delega funciones a través de una norma. Hasta ahora, había distribución de tareas convenidas de hecho, no escritas. A poco más de un mes de asumir, se tomó vacaciones.

La semana pasada, reavivó la polémica a partir de la decisión “extraordinaria” de no apartar a Garzón de la investigación del femicidio de Agostina Vega para remitirla a una fiscalía especializada. La resolución explica que es por la gravedad institucional y penal del caso. Demasiado ruido para sólo dos meses de gestión.

CARLOS LEZCANO. Asumió el 1 de abril pasado. Algunas declaraciones y decisiones generaron ruido político.