Actualizado S�bado,

junio

22:38La carta de S�nchez y ‘El sastre de Gloucester’Pedro S�nchez es afortunado. Un d�a dice que sopesa dimitir porque una cloaca derechista quiere echarle del poder a base de causas de corrupci�n falsas y, en cuesti�n horas, un grupito de fieles que vienen corruptos de f�brica acude a su llamada. Por su cuenta y riesgo, estos h�roes sin capa van a dedicar todos sus esfuerzos a intentar resolverle los problemas con el m�s absoluto de los sigilos.Es verdad que se re�nen en la sede del PSOE con el secretario de organizaci�n y el dircom del partido y con un alto cargo de Presidencia del Gobierno, pero el pacto de silencio ser� sagrado. Y as� se lanzan a una actividad fren�tica para torpedear la acci�n de la Justicia en las investigaciones que le torturan: �balos, su hermano, su esposa... La jerarqu�a es clara: el partido paga, su mano derecha dirige y una tal Leire D�ez se remanga. Durante dos a�os largos, desde aquel abril de 2024 en el que S�nchez convoca al rezo y hasta que la detienen en diciembre de 2025, a la fontanera la reciben fiscales –a�n no sabemos si la propia Fiscal�a General–, guardia civiles -y su directora-, abogados, empresarios... Les pide trapos sucios y les ofrece dinero, ascensos o la ayuda de la Fiscal�a, y todo en nombre del PSOE y de una cruzada: salvar al presidente.Lo extraordinario es que su principal beneficiario no es consciente de nada. Hay que comprender que ya lo desconoc�a todo sobre �balos y Cerd�n. Sin embargo, su ceguera sobre las �andanzas� de Leire es a�n m�s fabulosa; literaria. A m� me recuerda al cuento El sastre de Gloucester. Trata de un sastre muy h�bil pero muy pobre que un d�a recibe el encargo de su vida: confeccionar un elegante traje para la boda del alcalde.La hip�tesis m�s sencilla del 'caso Cloacas'El sastre trabaja mucho, pero cae enfermo antes de terminar el traje y necesita descansar. El asunto es que esa noche, mientras duerme, unos peque�os ratones que viven en su taller salen de sus escondites y, agradecidos porque el sastre nunca les ha tratado mal, se ponen, como un ej�rcito, a coser el traje. A la ma�ana siguiente, el hombre no sale de su asombro: mientras dorm�a, alguien ha terminado su tarea. Poco despu�s comprende que han sido los ratones. Y color�n colorado: gracias a ellos, entrega el traje a tiempo, obtiene el reconocimiento y la prosperidad que merec�a y, junto a los generosos ratones, come perdices hasta el fin de sus d�as. No sabemos si el final de S�nchez ser� tan feliz; no lo parece. Pero s� sabemos dos cosas: que su traje fue cosi�ndose y que es imposible que �l no viera las puntadas.El presidente tuvo que saber que un oscuro ex juez estaba intentando tumbar la instrucci�n contra su hermano. Tuvo que estar perfectamente informado de los movimientos de �balos y Koldo con sus abogados, y de las maniobras de P�rez Dolset con los audios de Villarejo en defensa del PSOE. Es imposible que no advirtiera la perfecta sincron�a con que la sanchezfera atacaba a la UCO. Y etc�tera. Sin embargo, a diferencia del sastre, cuando se levantaba de la cama y descubr�a un nuevo bot�n, un nuevo dobladillo, no se asombraba. El sumario del caso Cloacas no resuelve este misterio, aunque s� permite inferir una hip�tesis basada en la explicaci�n m�s sencilla: quiz� en este cuento los ratones, adem�s de cobrar del taller, trabajaban por orden del sastre.Las libretas, Villarejo y el manual de resistenciaComo todo se repite, ahora estamos enfrascados en las libretas de Leire, como antes en las de B�rcenas o Villarejo. Lo primero que hay que decir es que su veracidad debe ser cogida con pinzas: entre otras cosas, porque es una delincuente. Pero asomarse a sus p�ginas no deja de parecerse a un paseo por las tripas de los a�os locos de S�nchez. Indra, El Pa�s, la Sepi, Telef�nica... Aunque, aparte de los cientos de notas y los audios que ella misma se grababa, hay m�s similitudes con Villarejo. Para empezar, el material fundacional de la presunta trama fueron las famosas grabaciones del ex comisario, incluida una relativa a las saunas y prost�bulos de los G�mez que a S�nchez le permiti� denunciar diez a�os de espionaje (20214-2024).Dos: Leire utiliz� un pseudomedio, Cr�nica Libre, para esparcir sus bulos, como Villarejo el suyo, y a ello le ayudaron periodistas que se dec�an justicieros contra la corrupci�n. En este caso, Patricia L�pez, hoy fallecida, y firmante del manifiesto de periodistas y activistas que acudieron a la llamada para la intifada.Tres: ha habido no una Polic�a pero s� una Guardia Civil �patri�tica�, la de los mandos pol�ticos y la directora contra la UCO.Y cuatro: me temo que en la memoria colectiva ya ha quedado grabada la �Reuni�n con P. S.�. Aun as�, hay razones para estar contentos. Por un lado, porque el Estado funciona. La UCO resisti�, los jueces resistieron, los fiscales anticorrupci�n aguantaron. El aut�ntico manual de resistencia lo han escrito ellos –tambi�n algunos peri�dicos, como el nuestro–. La segunda raz�n es la creaci�n de la plataforma ReActiva: son socialistas cr�ticos que hablan libremente, que est�n encabezados por j�venes sin miedo y que piden la salida de S�nchez y la restauraci�n de la responsabilidad pol�tica. De gente como ellos depender� que el PSOE resurja alg�n d�a de las cloacas.