Tiene raz�n el refranero espa�ol cuando apunta que no se puede estar en misa y repicando. Pero se puede ir a misa y repicar despu�s. O viceversa. El caso es que suele haber tiempo para todo. O al menos con esa premisa han organizado su fin de semana en Madrid no pocos j�venes, que ir�n a ver al Papa Le�n XIV y, adem�s, a perrear mientras les canta Bad Bunny. Sea como sea, Madrid ser� una fiesta."No me parecen incompatibles", opina Marta, madrile�a de 26 a�os que vive a caballo entre Lisboa y nuestra capital. Se qued� un poco chafada con el invitado especial de su concierto, que fue el domingo pasado: el rapero Lunar La L. "Cog� las entradas de Bad Bunny hace un a�o y, aprovechando que ven�a a verle, me he quedado una semana m�s para ver al Papa", explica."Los dos han tenido la capacidad de juntar a gente con un mismo fin: el del cantante es pasar un buen rato con amigos disfrutando de algo que os gusta hacer, y el del Papa es vivir la fe en comunidad, con otro tipo de amigos o en familia. Ambos han sabido mover masas, cada uno a su manera".Madrid espera que un total de 1.800.000 personas se congreguen en los distintos puntos de la capital que albergar�n actos, misas o encuentros con Robert Prevost en los cuatro d�as que pasar� en la ciudad. Por otra parte, el conejo malo atraer� durante las 10 noches de su residencia en el estadio Riyadh Air Metropolitano a unos 640.000 fans.Casi de empalme"En realidad, yo a Bad Bunny no le escucho tanto y a m� la entrada me cay� de rebote. A un amigo le sobraba y me apunt� al plan", confiesa Guillermo, de 29. Resopla si piensa en la "paliza" que le espera: "Mi plan es ir a ver al Papa el s�bado por la noche", cuenta el viernes a EL MUNDO, "y a misa en Cibeles el domingo, que es un poco paliza porque nos hacen estar desde las siete de la ma�ana". Esta noche se encontrar� coreando deb� tirar m�s fotos.Una joven porta una bandera de El Vaticano en los alrededores de la Plaza de Lima.Borja S�nchez-TrilloEFESi hay un nexo entre el Santo Padre y el puertorrique�o es la excepcionalidad de sus visitas. Han pasado 15 a�os desde la �ltima visita de un papa a Espa�a -Benedicto XVI, en 2011-, y siete desde que Bad Bunny ofreciera su �ltimo concierto en 2019. Ambas convocatorias estaban llamadas a atraer a miles de personas. Algunas, incluso, movidas por la querencia de presenciar citas hist�ricas o, directamente, por el llamado FOMO, del ingl�s fear of missing out (miedo a perderse las cosas).Para Guillermo es "siempre positivo" que las personas se apunten a actividades que tengan que ver con la fe, sin importar el motivo. "Va a hacer que los j�venes est�n todav�a m�s metidos con este tema y les una m�s", opina. Para justificarse, se retrotrae a la JMJ de 2023 en Lisboa: "La sensaci�n de estar casi dos millones de personas al aire libre solo porque ven�a el Papa fue brutal".Plan completoLa moda, opinan los j�venes, no es necesariamente algo malo. Ni en la m�sica, ni en la fe. "A todo el mundo le entra la curiosidad", opina Gabriela, de 18 a�os, fan ac�rrima del reguetonero n�mero uno, y ya veremos si de Le�n XIV: "En realidad, s�lo s� que es americano", r�e. Ir� a todos los actos del fin de semana acompa�ada de su familia, que ha conseguido los c�digos QR necesarios para acceder a la zona dispuesta para los fieles a trav�s del colegio de su hermano peque�o."Creo que los que se acercan a ver al Papa es porque realmente quieren verlo y creen en �l. En el fondo, te mueve algo, la fe, y siempre hace ilusi�n", se�ala. Si hay algo que a ella le entusiasma especialmente es la vigilia: "Mi prima canta con Hakuna, me parece s�per heavy que vayan a hacerlo hoy. Me acuerdo de cuando cantaban en casa con toda la familia y ahora verla cantar delante del Papa es flipante", a�ade.Cientos de j�venes esperan la llegada del papa Le�n XIV en los alrededores de la Plaza de Lima.Rodrigo Jim�nezEFEA Gabriela, en cambio, la ver� cantar su novio, Luis, que fue quien le regal� las entradas del concierto cuando cumplieron un mes. "Me qued� sin entradas y �l sab�a que me hac�a mucha ilusi�n. Cuando me lo dijo, me volv� loca de alegr�a". Est� ansiosa por conocer qui�n ser� el invitado especial en su concierto: "Dicen que podr�a ser Enrique Iglesias. Yo me muero, me encantar�a", apunta antes de a�adir que est� intentando conseguir que el chico se apunte a las actividades religiosas. "Yo creo que a alguna acabar� viniendo, Luis hace lo que yo le digo", bromea.La querencia por disfrutar rodeado de amigos es lo que mueve estos d�as a miles de personas entre estos dos polos de atracci�n. "Son dos conceptos distintos de pasarlo bien", punt�a Ernesto. A sus 25 a�os, tiene claro que Bad Bunny representa el "descontrol" y "el sentido m�s moderno" de la expresi�n, mientras que, en el caso de Le�n XIV, "cobra una profundidad mayor, y tiene m�s que ver con sentir la vida".Fan de Le�n"Del Papa me gusta que aborde los problemas de hoy: sac� la enc�clica sobre la IA y me parece bastante inapelable. Tambi�n me parece cojonuda su colaboraci�n con todos los casos de abusos. En general, Le�n XIV ha llegado a consolidar todo el terreno que, bajo mi punto de vista, prepar� Francisco, pero con un punto de vista m�s tradicional", valora.Repasando los desaf�os y movimientos de la Iglesia en este siglo, recuerda la JMJ de 2011: "Vinieron ocho o 10 cubanos a mi casa, se la ofrecimos para que pudieran ver a Benedicto. Nos contaron lo mal que lo pasaron y eran una gente maravillosa. Lo m�s fuerte es lo felices que estaban de poder verle. Yo quiero ver a Le�n XIV un poco por reconectar. He tenido altibajos con mi fe y esto me parece fenomenal para ver con mis propios ojos toda la potencia que tiene este movimiento y esta nueva ola de feligreses".�Y qu� hay de la nueva ola de fans de Benito? "Yo al concierto dije que s� porque es una experiencia. Sus letras, la verdad, me parecen un esperpento. Pero art�sticamente, es m�sica bailable, cantable y pegadiza. Me han salido un mont�n de v�deos en redes y espero pas�rmelo bien este fin de semana, en el sentido m�s moderno, aunque va a ser durete", augura. Al cierre de esta edici�n estar� absorbiendo cada gota de bellaqueo puertorrique�o mientras piensa en el madrug�n para ir hoy a la misa. Que todos los males sean esos.