Iberdrola informó, antes incluso de que acabara la pasada junta general de accionistas, de que los inversores habían apoyado "masivamente la gestión y la estrategia", al lograr que todos los puntos del orden del día fueran aprobados con un apoyo medio del 98%. Sin embargo, uno de ellos, en el que se debía refrendar un plan de incentivos de hasta 400 millones de euros para su cúpula directiva, sufrió un rechazo histórico, ya que más del 25% de los asistentes mostraron su oposición por considerarlo excesivo. Según la compañía, con un cuórum del 74%, los inversores pusieron de manifiesto, "un año más, el enorme respaldo de los accionistas a la gestión liderada por Ignacio Galán". Pero la compañía no hizo mención al punto 12 del orden del día, titulado "LTIP Transformador 2026-2028", dirigido a los principales ejecutivos de la mayor eléctrica de España. Un plan de incentivos por el que hasta 400 elegidos recibirán 20 millones de acciones de Iberdrola. A los precios actuales en bolsa, ese bono estratégico asciende a casi 400 millones de euros, por lo que, si lo consiguen, será el mayor premio para la cúpula directiva en la historia de la compañía energética. El último, el del periodo 2023-2025, se liquidó el pasado mes de marzo, con la entrega de los 14 millones de títulos que lo comprendían, al lograr todas las métricas a las que estaba condicionado. En total, unos 277 millones de euros para los 300 beneficiarios. El nuevo, el que expira en 2028, se ha incrementado en 6 millones de acciones más y para 100 ejecutivos adicionales. Pero Iberdrola ha defendido que proporcionalmente es similar a los anteriores, al incluir el nuevo a los directivos de filiales como la estadounidense Avangrid, la brasileña Neoenergia y la británica Electricity North West Limited, que antes tenían sus propios bonus extraordinarios. Sin embargo, esta justificación no convenció a Institutional Shareholder Services (ISS), el principal asesor del mundo de los grandes fondos internacionales, que aconsejó votar en contra de este plan plurianual (2026-2028). En su opinión, "los elevados niveles de bonus generan el riesgo de remuneraciones potencialmente excesivas". Además, añadió que los requisitos más estrictos impuestos para lograr este premio "no son suficientes para compensar el considerable aumento en el potencial de pago". Su recomendación fue seguida por algunos de sus clientes, grandes fondos de inversión y de pensiones, lo que provocó que un 25,4% de los asistentes, representantes de 1.200 millones de acciones, votase en contra. Se trata del mayor porcentaje negativo a un programa de remuneración especial desde que Iberdrola los puso en marcha, según los registros públicos. La eléctrica, que estuvo intentando convencer a ISS hasta el último minuto, sacó adelante este punto del orden del día gracias al apoyo de Qatar, dueño de casi el 10% del capital y de Glass Lewis, el otro gran 'proxy advisor', que aconsejó votar a favor. Galán potencia estos bonus extraordinarios para "incentivar la velocidad en la consecución de los objetivos estratégicos ('pay for performance'), alineando los intereses de los directivos con los de los accionistas". Porque, "considerando la ventaja competitiva existente, se requiere motivar, retener y fidelizar en entornos de volatilidad económica y de tensiones geopolíticas a perfiles de alto impacto estratégico en la creación de valor". Nuevo objetivo Desde que se han implementado estos planes, Iberdrola casi siempre ha superado sus objetivos estratégicos, lo que ha permitido a los agraciados recibir más de 800 millones de euros en acciones. Una remuneración que ha ido a la par que la rentabilidad para los inversores, ya que desde que Galán se hizo cargo de la gestión, la compañía ha multiplicado por cinco su tamaño, hasta superar los 130.000 millones de euros de capitalización bursátil. El nuevo objetivo de beneficio neto consolidado para 2028 es de más de 7.600 millones de euros. En 2025, la segunda mayor compañía del sector eléctrico del mundo obtuvo unas ganancias de 6.285 millones, con un crecimiento del 21%. Pese a estas cifras récord, Galán no ha logrado convencer a la plantilla en España, que ha convocado una segunda jornada de huelga para el próximo 19 de junio, día de la celebración del 125 aniversario del grupo. Una protesta por considerar que, mientras la cúpula directiva recibe generosas remuneraciones, la plantilla ha perdido cerca de un 20% de su poder adquisitivo, al ver cómo sus sueldos no han crecido al ritmo de la inflación. Iberdrola informó, antes incluso de que acabara la pasada junta general de accionistas, de que los inversores habían apoyado "masivamente la gestión y la estrategia", al lograr que todos los puntos del orden del día fueran aprobados con un apoyo medio del 98%. Sin embargo, uno de ellos, en el que se debía refrendar un plan de incentivos de hasta 400 millones de euros para su cúpula directiva, sufrió un rechazo histórico, ya que más del 25% de los asistentes mostraron su oposición por considerarlo excesivo.
Oposición de los accionistas al histórico plan de incentivos de la cúpula de Iberdrola
Más de un 25% de los asistentes a su reciente junta general votó en contra del plan especial de remuneración, que asciende a unos 400 millones de euros al considerar excesivo este premio estratégico para la cúpula









