“Bienvenido al monasterio, soy Fra Ramon de Bellpuig, monje, limosnero y portero del Monasterio de Sant Pere de Rodes, acercaros…”. Así empieza la experiencia de realidad virtual que hace viajar al visitante al siglo XIV, con el hilo de un relato documentado a través de una boda en el poblado de Santa Creu (Alt Empordà). El proyecto Los ojos de la historia, del Departamento de Cultura de la Generalitat, llega al Conjunto Monumental de Sant Pere de Rodes, a 520 metros de altura en pleno corazón del Parque Natural del Cap de Creus (Alt Empordà) y a través de una experiencia inmersiva explica la vinculación del monasterio con el poblado de Santa Creu y el Castell de Sant Salvador de Verdera en la época medieval. La experiencia muestra cómo era la relación entre gente común y sus señores, recorre espacios hoy desaparecidos y enseña cómo gestionaban las rentas, las deudas y las relaciones entre campesinado y comunidad monástica.Al comprar la entrada, el visitante de forma previa podrá reservar una hora en la sala de la realidad virtual, cerca de los dos claustros superpuestos. Una vez colocadas las gafas de realidad virtual, la experiencia, titulada El día después de la boda, le transportará, ya convertido en un peregrino más —de los que acudían al monasterio para hacer ofrendas o agradecer milagros— al año 1314 y le permite recorrer el poblado de Santa Creu, la portería, la iglesia, la cripta y los espacios domésticos del monasterio. A través de la historia de diferentes personajes que habitaron en este lugar, como una pareja que se casa, el cocinero del banquete, el abad o un monje, el visitante irá descubriendo, gracias a la explicación que ellos hacen, cómo funcionaba el monasterio y cómo era su relación con la comunidad. Un guion de vidas cruzadas, donde descubrir también qué fue de estos personajes y cómo vivieron en esos años.La experiencia permite sobrevolar la Serra de Rodes, del poblado hasta el monasterio divisando a lo lejos la bahía del Port de la Selva, también alzarse dentro de la iglesia quedando cara a cara con el Pantocrator que algún día presidió el ábside y bajar hasta la cripta.La consejera de Cultura, Sònia Hernández, que este viernes ha inaugurado este proyecto, ha destacado que aparecen “aquellas voces que a lo largo de la historia han estado quizás más menospreciadas, más ignoradas, a veces nos habla un niño, otras una mujer y sobre todo teniendo en cuenta lo que llamamos la microhistoria, las historias cotidianas”. Escenas diarias de hace siete siglos. Esta iniciativa, ha dicho, “quiere restituir la relevancia” del monasterio “como un símbolo excepcional del románico catalán”, permite comprender el monumento no sólo como un espacio monumental, sino como un sistema complejo de poder y espiritualidad, y también como un lugar donde se desarrollaba la vida cotidiana de toda una comunidad.Por otra parte, en la galilea de la iglesia se ha instalado Marmor Revictum (Mármol revivido), una propuesta audiovisual que simula cómo podría haber sido la portalada románica atribuida al Maestro de Cabestany, según las últimas hipótesis del historiador Manuel Castiñeiras. La propuesta combina investigación histórica y recursos visuales contemporáneos para evocar la composición original de la portada y su posterior fragmentación. Con esta proyección, el visitante podrá ver el repertorio escultórico que decoraba esta portalada y, al mismo tiempo, podrá entender la función simbólica de ese espacio de transición entre el mundo terrenal y el celestial.El proyecto Los ojos de la historia, ya consolidado y con gran acogida, se ha implementado ya en cinco monumentos del patrimonio catalán, en el conjunto rupestre de la Roca dels Moros en el Cogul, en la Cartuja de Escaladei, en el Centro de interpretación del Valle de Boí y en el Castillo de Miravet. Por ellos han pasado un total de 172.366 visitantes hasta mayo. La voluntad es seguir profundizando en la relación entre tecnología, memoria y paisaje cultural, para hacer más accesible y significativa la comprensión del pasado y renovando los relatos en favor de la microhistoria, la reivindicación de voces minoritarias y/o minorizadas y la democratización de la cultura. Por ello este proyecto en una segunda fase se implementará en otros puntos emblemáticos como el castell de Cardona, el teatro romano de Tàrraco, la colonia Sedó en Esparreguera, la ciudad ibérica de Ullastret y el yacimiento andalusí del Pla d’Almatà.También estará al alcance de los estudiantes de primer ciclo de secundaria para convertirse en una herramienta educativa. Por eso centra la propuesta educativa en situaciones de aprendizaje con trabajos en el aula, pero también vivirán la experiencia de la realidad virtual. Podrán adentrarse en el monumento que hayan escogido. Para ello se instalará temporalmente en el centro educativo una sala inmersiva.
El monasterio de Sant Pere de Rodes vuelve a 1314 a lomos de la realidad virtual
Una propuesta inmersiva ofrece una nueva lectura que combina rigor histórico, interpretación contemporánea y nuevas narrativas







