La economía de Rumanía estaba llamada a ser una de las de mayor crecimiento de la Unión Europea durante años. Su reducido nivel de desarrollo (en comparación con el resto de la UE) le proporciona mucho margen para crecer con intensidad y calidad hasta acercarse a la frontera tecnológica y productiva. Además, Bucarest cuenta con la llegada de fondos europeos y una inversión extranjera que ve en este país del Este una entrada 'barata' al jugoso mercado europeo. Fábricas de coches, electrodomésticos, etc. tienen el punto de mira en este país con unos costes laborales bajos igual que hace años lo tenían en Polonia o República Checa, países donde ahora los costes laborales son más elevados. Sin embargo, un colapso político sin fin podría derribar el sueño de una Rumanía que se enfrenta a una crisis casi inédita en la Unión Europea y más propia de una economía emergente. Con déficits gemelos, su divisa en caída libre, la inflación alcanzando los dos dígitos y la población perdiendo la confianza en sus instituciones, la economía rumana pasa por uno de los momentos más delicados desde que entrara en la Unión Europea allá por el año 2007.Rumanía se encuentra inmersa en una profunda crisis política tras el colapso del Gobierno proeuropeo de Ilie Bolojan, que cayó en el mes de mayo por una moción de censura apoyada conjuntamente por los socialdemócratas del PSD y la formación nacionalista AUR de George Simion. El presidente europeísta Nicusor Dan trata ahora de formar un nuevo gobierno para evitar elecciones anticipadas y garantizar la llegada de fondos europeos, en un momento en que Bruselas presiona para que el país reduzca su elevado déficit público y mantenga las reformas exigidas por la Unión Europea. Sin embargo, los recortes no son populares en ningún sitio y lograr apoyo para implementar la austeridad se está convirtiendo en una misión imposible. Mientras tanto, la economía de Rumanía se desangra y corre el riesgo de iniciar el camino opuesto al que llevaba hasta ahora. La economía real ya se está viendo seriamente afectada en el corazón industrial del país.
La economía de Rumanía se enfrenta a una crisis inédita en Europa que amenaza con devolver al país a la casilla de salida
La economía de Rumanía estaba llamada a ser una de las de mayor crecimiento de la Unión Europea durante años. Su reducido nivel de desarrollo (en comparación con el resto de la UE) le proporciona mucho margen para crecer con intensidad y calidad hasta acercarse a la frontera tecnológica y productiva. Además, Bucarest cuenta con la llegada de fondos europeos y una inversión extranjera que ve en este país del Este una entrada 'barata' al jugoso mercado europeo. Fábricas de coches, electrodomésticos, etc. tienen el punto de mira en este país con unos costes laborales bajos igual que hace años lo tenían en Polonia o República Checa, países donde ahora los costes laborales son más elevados.
















