La economía de Rumanía estaba llamada a ser una de las de mayor crecimiento de la Unión Europea durante años. Su reducido nivel de desarrollo (en comparación con el resto de la UE) le proporciona mucho margen para crecer con intensidad y calidad hasta acercarse a la frontera tecnológica y productiva. Además, Bucarest cuenta con la llegada de fondos europeos y una inversión extranjera que ve en este país del Este una entrada 'barata' al jugoso mercado europeo. Fábricas de coches, electrodomésticos, etc. tienen el punto de mira en este país con unos costes laborales bajos igual que hace años lo tenían en Polonia o República Checa, países donde ahora los costes laborales son más elevados.