Desde la dana del pasado 29 de octubre de 2024 hasta la fecha han pasado 586 días, es decir, poco más de 19 meses. En tiempo político, donde la realidad y los hechos se han acelerado de manera extenuante, parecen dos legislaturas. Veinticuatro horas antes del histórico temporal y de la nefasta gestión de las emergencias y la protección civil por parte de la Generalitat —que acabó con 230 muertos—, el expresidente Carlos Mazón surfeaba una ola demoscópica que le situaba cerca de la mayoría absoluta y como jefe del Consell durante no menos de ocho años. Hoy es un paria de la política que ocupa su tiempo, con sueldo público de diputado, disfrutando de la playa de El Campello y defendiéndose ante la jueza de Catarroja, pese a no estar imputado.

En esos 19 meses, equivalentes a dos legislaturas y ya con un nuevo presidente de la Generalitat, Juan Francisco Pérez Llorca, las encuestas internas y externas han vaticinado mayorías de la izquierda. Por eso ni el PP ni Vox han planteado elecciones anticipadas. También han apuntado a una importante recuperación de la derecha gracias al empuje de Vox, lo que la mantendría al frente de la Generalitat en 2026. El último sondeo, elaborado por Sigma Dos para El Mundo esta misma semana, devuelve a todos a la casilla de salida de 2023: un empate técnico entre bloques. La horquilla más favorable para PSPV y Compromís les sitúa a un diputado de recuperar la Generalitat; la más favorable para PP y Vox les da la victoria por 53 a 46, exactamente la situación actual de Les Corts Valencianes. Ni ola azul ni paseo militar como en Extremadura, Castilla y León, Aragón o Andalucía.