Queda ya menos de un año para las elecciones autonómicas (incluso podrían celebrarse antes en caso de adelanto de las generales y convocatoria precipitada del president) y el PP y Vox todavía no tienen claros los candidatos a la Generalitat. Todo apunta que el jefe del Consell, Juanfran Pérez Llorca, será el cabeza de cartel, pero la no celebración todavía del congreso regional impide dispar algunas dudas.Tampoco sus socios de la derecha radical se han pronunciado sobre candidaturas autonómicas -ni siquiera para la ciudad de València, clave en el panorama electoral, donde todo apunta que el extorero Vicente Barrera será el elegido-. No obstante, en Vox tienen la sensación que lo de menos son los candidatos. Sea la presidenta de las Corts, Llanos Massó, o el síndic del grupo parlamentario, José María Llanos, lo importante es el discurso y las veces que pueda venir Santiago Abascal durante la campaña.Por el contrario, en el PSPV y Compromís trabajan ya desde hace tiempo para intentar colocar a sus presidenciables, Diana Morant y Joan Baldoví, en la mejor posición posible ante una campaña que no será sencilla para la izquierda por todo lo que sucede en la arena nacional (Zapatero, Leire Díez...). Tanto los socialistas como Compromís están ya en clave electoral y quieren aprovechar la movilización en las calles -primero por la dana y, recientemente, por la huelga educativa que acaba de acabar- para intentar una activación de su electorado. La izquierda autóctona, que insiste en aquello de la excepcionalidad valenciana para diferenciarse de los malos augurios electorales que llegan desde Madrid, considera que una amplia participación en las urnas les beneficia.En 2023, cuando la derecha recuperó el poder en la Comunidad Valenciana, hubo una abstención en las autonómicas del 33%. En 2019 y en 2015 (cuando la suma de las izquierdas se impuso al bloque conservador), la abstención fue del 26,3% y del 30,4%, respectivamente. En 2015, fueron los votantes del PP los que, cansados de los casos de corrupción, se quedaron en casa. En 2023 la abstención fue del 33%, más alta que en los dos años que ganó la izquierdaPor ello, es habitual estos días ver ya a Morant o a Baldoví en actos pensados ya con una perspectiva electoral pero también en manifestaciones haciendo promesas de futuro y comportándose como auténticos candidatos. Circunstancia que no han dejado de generar cierto movimiento orgánico. El mejor ejemplo ha sido la tensión que se ha vivido en Compromís desde que Mónica Oltra anunció su intención de presentarse a la Alcaldía de València. Además, ambos partidos han iniciado una guerra soterrada para intentar liderar el espacio de la izquierda y la palabra sorpasso, ha vuelto a salir a escena.Un bullicio y una agenda de actos de partido que contrasta con la poca actividad del PP valenciano. Una de las críticas habituales que se le hacen al dirigente que ocupa el Palau Generalitat es su tendencia a olvidarse del partido. Se le hizo, en su día, a Ximo Puig (hasta el punto de intentar destronarlo de la Secretaría General del PSPV en unas primarias) y ahora se le hace a Juanfran Pérez Llorca.De hecho, en el PPCV, quien más se mueve es el expresidente Francisco Camps, que insiste en dar la batalla, e incluso el presidente de la Diputació de València y president provincial, Vicent Mompó. Su almuerzo de la semana que viene en Sueca con militantes, en el que se espera una amplia participación, será hasta la fecha el acto más destacado del PP valenciano. Ello, unido a la indefinición de Génova, siembra algunas dudas en el partido, pese a que pocos creen que Feijóo no acabe ungiendo a Pérez Llorca para que intente repetir mandato.Licenciado en Periodismo (2005) y Ciencias Políticas y de la Administración (2012). Redactor de La Vanguardia en la Comunidad Valenciana desde enero de 2021. Antes, en El Mundo. Ha participado en varios libros sobre la Comunidad Valenciana
La izquierda valenciana, ya con candidatos, empieza la larga precampaña y la derecha duda
Morant y Baldoví ya ejercen de presidenciables, mientras que Llorca está centrado en el Consell con un PP poco activo; Vox tampoco tiene el cartel designado






