La otrora máquina de ganar elecciones conocida como PP valenciano está en plena ebullición. A 11 meses de que se celebren las elecciones autonómicas y municipales todavía no sabe quién será la persona que encabece la lista a la Generalitat. Y ante los vacíos de poder, ya se sabe, se mueven las legítimas aspiraciones de quienes piensan que se pueden ganar el favor del jefe. En este caso, el presidente del PP nacional, Alberto Núñez Feijóo. El político gallego, de nacimiento y de acción, sigue sin designar aspirante y sin fijar la fecha de un congreso regional que lleva caducado un año por la desastrosa gestión de la dana por parte de su anterior presidente, Carlos Mazón.

Esta incertidumbre calculada por Génova sigue debilitando el liderazgo del actual presidente, Juan Francisco Pérez Llorca, que no quiere ser un presidente interino y quiere seguir en el Palau de la Generalitat más allá de mayo de 2027, y está dando alas a varios aspirantes que, aunque no lo digan públicamente, llevan meses maniobrando en Valencia, Castellón y Alicante, pero también en Madrid.

El más visible es Vicent Mompó, presidente del PP de la provincia de Valencia y de la diputación, y quien aspiró a suceder a Carlos Mazón y fue descabalgado a las primeras de cambio al filtrarse su nombre. Mompó sabe que los liderazgos en el PP valenciano se ganan con alianzas entre Valencia y Castellón, y una pequeña parte de Alicante. Y eso es lo que está visibilizando en los últimos días. Amarrada la entente con el norte, Mompó tiene una sintonía especial con la presidenta castellonense Begoña Carrasco. De hecho, tanto ella como el jefe provincial de Alicante, Toni Pérez, estuvieron presentes el pasado sábado en el multitudinario acto impulsado por el propio Mompó en Sueca, exhibiendo esa unidad entre las tres provincias en la que tanto hincapié hizo Feijóo en el mismo acto: “Si las piezas van cada una por su lado el motor se gripa”, afirmó.