30/06/2026 05:00 Actualizado a 30/06/2026 06:43 Resulta comprensible la inquietud de los alcaldes y alcaldesas de la izquierda, en el caso valenciano del PSPV y Compromís, ante la posibilidad de que las elecciones generales coincidan con las municipales de mayo de 2027. Se extiende entre algunos dirigentes el deseo de que el combate nacional se celebre antes de los comicios locales, una opción que gana enteros tras el pacto entre Pedro Sánchez y el PNV para evitar la simultaneidad electoral. La hipótesis de fondo es clara: tratar de impedir que unas elecciones municipales se vean arrastradas por un clima de alta polarización estatal, que reduzca el protagonismo de los candidatos locales y diluya el peso de la gestión municipal en el voto. En otras palabras, evitar que una posible dinámica de cambio de ciclo político en favor del PP y Vox termine afectando a unas alcaldías que la izquierda logró conservar con esfuerzo tras el 28M. Aquella cita electoral supuso la pérdida de la Generalitat Valenciana, de las diputaciones y de grandes ciudades como València, Alicante o Castellón, pero también dejó un mapa municipal más equilibrado de lo que podría parecer a simple vista.Mónica Oltra, candidata de Compromís a la alcaldía de València SERGIO PÉREZ / EFEPorque, efectivamente, el poder local sigue siendo el principal activo territorial de la izquierda valenciana. Mantener ese músculo municipal puede ser clave si finalmente las derechas alcanzan el Gobierno de España antes de las locales. Incluso se da por hecho que una victoria previa del bloque conservador podría reactivar el discurso de movilización progresista en el ámbito municipal, con el objetivo de recuperar alcaldías perdidas o disputar otras ahora en manos del PP o de coaliciones con Vox. Mónica Oltra lo advertía ayer en Madrid: “El ámbito municipal es donde el bloque progresista conserva su mayor fortaleza”. En este contexto, no es casual que el propio espacio progresista reivindique el valor de los ayuntamientos como su principal anclaje institucional. De los 542 municipios valencianos, las derechas gobiernan en más de 280, incluidas las tres capitales de provincia y ciudades como Elx, Benidorm, Orihuela, Borriana o Torrent. Sin embargo, las izquierdas conservan más de 250 alcaldías, entre ellas plazas relevantes como Gandia, Dénia, Alcoi, Elda, Paterna, Mislata o Alzira. Un dato importante: en la provincia de València, el PSPV mantiene 109 alcaldías frente a las 97 del PP, a las que se suman cerca de una treintena de Compromís. La situación se invierte en Alicante y Castellón, donde el Partido Popular domina con claridad el mapa municipal.Esta es, en parte, la razón por la que Génova ha comenzado ya a acelerar el diseño de sus candidaturas locales. En las últimas semanas, la dirección nacional del PP ha avalado movimientos claves, como la candidatura de María José Catalá en València o de Luis Barcala en Alicante. PSPV y Compromís, por su parte, no tardarán en seguir esa dinámica, conscientes de que la batalla municipal se está anticipando más de lo habitual y que cada candidatura puede resultar determinante.En ciudades como València, la competición se perfila especialmente intensa. El socialismo apuesta por Pilar Bernabé, mientras que Compromís buscará con Mónica Oltra movilizar a toda la izquierda a la izquierda del PSPV para intentar arrebatar la alcaldía a María José Catalá. A ello se suma un elemento cada vez más relevante: la aparición de candidaturas “independientes” o de corte municipalista, ajenas a las grandes siglas, que intentan replicar experiencias como la de Ens Uneix en Ontinyent y que podrían tener recorrido en municipios golpeados por la dana de hace dos años, donde el malestar por la gestión institucional sigue presente. Se trata de un territorio amplio, con más de 800.000 habitantes, que puede convertirse en un espacio decisivo en el equilibrio final de poder local. No es disparatado pensar que en un futuro pueda imponerse una nueva hegemonía de derechas en España, del PP y Vox. En este contexto, las alcaldías pueden ser enclaves de resistencia a los cambios que se propugnan, especialmente por parte de la derecha extrema. Sin pretender establecer comparaciones, es lo que sucede en EE.UU., donde la alcaldesa de Miami y el alcalde de Nueva York, Eileen Higgins y Zohran Mamdani, han emergido como referentes de una nueva izquierda frente al empuje trumpista. Por eso la batalla municipal puede ser uno de los mayores atractivos del próximo ciclo electoral que se iniciará en breve. Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991
La izquierda y el poder local, por Salvador Enguix
Resulta comprensible la inquietud de los alcaldes y alcaldesas de la izquierda, en el caso valenciano del PSPV y Compromís, ante la posibilidad de que las elecciones generales coincidan con las municipales de mayo de 2027. Se extiende entre algunos dirigentes el deseo de que el...











