29/06/2026 06:00 Actualizado a 29/06/2026 06:25 En mayo del año que viene habrá elecciones municipales y antes, quizás en marzo, también se convocarán los comicios generales si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hace caso a la petición de los alcaldes de su partido que no quieren ser los primeros en sufrir el evidente desgaste electoral de los socialistas. Por tanto, pasado el verano, daremos por iniciada la precampaña electoral, aunque para ser honestos, estamos en una especie de precampaña constante.Es probable que justo antes de este pistoletazo de salida de la carrera electoral, el president de la Generalitat, Salvador Illa, aproveche para hacer una remodelación del Govern para designar a, al menos, una de sus conselleras como candidata a las elecciones municipales. Este es el caso de la superconsellera Sílvia Paneque que dirige tres grandes áreas como Territori (Rodalies, AP-7, red orbital…), Habitatge (el principal problema de los catalanes), Transició Ecològica (el reto de las renovables) y, por si fuera poco, es también la portavoz del Ejecutivo catalán.Esta consellera acumuló tanto poder al principio de la legislatura porque el PSC albergaba la esperanza de que algunas de estas carteras se podrían adjudicar a los dos partidos (ERC y Comunes) que facilitaron la investidura de Illa como president. Pero esto no sucedió, ni sucederá. Así que Paneque ha trabajado incansablemente durante dos años y ahora tiene todos los números de ser nominada como alcaldable del PSC por Girona.Otra de las conselleras que podría salir del Govern es Olga Pané, que dirige el departamento de Salut. La propia Pané, actualmente de baja por una rotura de peroné, explicó cuando la nombraron que su paso por la conselleria sería efímero puesto que ya estaba jubilada. Así que no extrañaría su relevo pactado. Veremos si Illa aprovecha su segundo aniversario al frente de la presidencia catalana que se cumple en agosto, para mover alguna ficha más. De hecho, desde hace semanas hay quinielas internas en todos los departamentos de la Generalitat sobre quién, además de las conselleres citadas, podría hacer las maletas (hay dos nombres que suenan con fuerza), sobre quién asumirá más competencias (hay un nombre que crea un amplio consenso) y sobre quién entraría de refresco para el último tramo del mandato. Se aceptan apuestas.La consellera Paneque y el president Illa se felicitan en el ParlamentAndreu Dalmau / EFELa salida de la consellera Paneque como alcaldable por Girona le abre al president Illa la oportunidad de una remodelaciónEn el ámbito municipal, el último año de legislatura sirve para acabar obras y para que los candidatos se hagan valer. En Barcelona, es tradición que las fiestas de la Mercè de septiembre sirvan para el arranque preelectoral. El resto de meses hasta las elecciones de mayo, suele producirse un bloqueo político causado por la táctica electoral que impide la llegada a acuerdos. Este tacticismo que será mayúsculo por el ambiente preelectoral de las elecciones generales, se contamina en el resto de gobiernos que entran en una especie de parálisis incomprensible para una ciudadanía que necesita soluciones a sus problemas.El viernes escuchamos con satisfacción que partidos tan dispares como PSC, Junts, PP o Vox votaban a favor de que la Guàrdia Urbana de Barcelona disponga de pistolas Taser. Inconcebiblemente, esta decisión llevaba un año en el cajón por la táctica política de Junts que no quiso darle ese triunfo al PSC. Pero la situación ha cambiado tras el pulso que Jordi Martí Galbis ha dado a la presidencia de su partido presentándose y ganando las primarias para ser designado candidato a la alcaldía. Su nominación puede darle libertad para impulsar algunas de las cuestiones que están bloqueadas por esta extraña estrategia que ni beneficia a la ciudad ni a los intereses de la formación.Hay una gran diferencia entre presentarse a las elecciones como míster No o con una hoja de servicio donde aparezcan resultados que ayuden a mejorar la ciudad. Por eso, Martí Galbis puede aprovechar los meses que quedan antes de los comicios de mayo para dar un golpe de efecto importante. En este sentido, el voto a favor que Junts dio el viernes para facilitar pistolas Taser es un paso.En la misma línea, queda un asunto pendiente que depende de su voto favorable. Hablamos de la fallida norma que obliga a destinar el 30% de las nuevas promociones inmobiliarias a vivienda social. Esta medida ha fracasado y ha paralizado la construcción privada en Barcelona. Lo admite la mayoría absolutísima de los concejales del Consistorio. Si nos creemos que estamos en una emergencia habitacional y que la vivienda debe ser una prioridad política, Barcelona no se puede permitir el lujo de esperar hasta después de las elecciones para reformar esta norma y reactivar el mercado inmobiliario.Martí Galbis tiene en su mano reformar la fallida norma del 30% antes de las eleccionesEste es un claro ejemplo de responsabilidad que pueden dar los partidos a pesar de las tácticas que empujan los vientos electorales. Parece que Martí Galbis está dispuesto a dar ese ejemplo a tenor de lo que afirmó en la entrevista que publicamos ayer en este diario: “Quiero liderar pactos que beneficien a Barcelona”. Veremos si los suyos le dejan y si el PSC entra en el juego y no se deja llevar por su propia táctica.El mismo ejemplo debería cundir en la Generalitat y en el poco tiempo que le queda a la legislatura española. Pero me temo que no pasará. Una pena.Periodista nacido en Arenys de Mar. Vicedirector de La Vanguardia. Antes trabajó para medios como El Punt, El Correo Catalán, Cadena 13, Agencia EFE, TVE, Avui o 20 Minutos
Se aceptan apuestas sobre cambios en el Govern de Illa, por Enric Sierra
En mayo del año que viene habrá elecciones municipales y antes, quizás en marzo, también se convocarán los comicios generales si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hace caso a la petición de los alcaldes de su partido que no quieren ser los primeros en sufrir el evidente...










