El 10 de junio de 2024 se produjo el acto de constitución de la actual legislatura catalana en el Parlament de Catalunya. El inicio de la XV legislatura acabó con una hegemonía parlamentaria independentista, de casi nueve años, y dos meses más tarde, el 8 de agosto de 2024, Salvador Illa sería investido con los apoyos de ERC y de Comuns.PublicidadLa XV legislatura catalana ha estado marcada desde el primer día para mirar de reojo lo que ocurre en el Congreso de los Diputados. Con los primeros presupuestos aprobados recientemente, los socios de investidura han dado una bombona de oxígeno al PSC, que intenta minimizar el impacto de los casos Leire o Ábalos. Por su parte, Junts continúa a la expectativa de la aplicación de la amnistía e intenta frenar el auge de Aliança Catalana con un giro hacia posiciones menos centristas y más hacia la derecha. En cambio, Vox y PP están rentabilizando la desaparición de Ciutadans en el Parlament. En el ecuador de la legislatura, analizamos en qué punto se encuentran los partidos políticos catalanes y los temas que definirán lo que queda de cuatrienio.PSC, entre la estabilidad y el reto de emanciparse de SànchezEl tablero político hace dos años fue benevolente con el PSC. Les dio la opción a gobernar con una mayoría progresista por la mínima, y siendo la fuerza más votada, con 42 escaños. La voz propia que ha impreso Illa en estos dos años ha sido la de la gestión y el sosiego, en contraposición a la agitada época del Procés.Dos años después, el PSC se mantiene estable, pero no está capitalizando el hecho de gobernar. Según el último Baròmetre del Centro de Estudios de Opinión (CEO), de noviembre de 2025, el PSC continuaría ganando las elecciones pero perdería tres diputados. Publicidad"El Govern de Illa es poco conocido y las encuestas dicen que la gente no sabe muy bien qué políticas hacen", considera el profesor de la UPF, Toni Rodón. En el Barómetro del CEO, Salvador Illa figura como el líder mejor valorado, con un 62% de aprobación. Sin embargo, baja al tercer escalón en cuanto al grado de conocimiento social, y es menos conocido que Carles Puigdemont y Oriol Junqueras."Como buena parte de su electorado valora positivamente el trabajo de Sànchez, hasta ahora, defenderlo a él ha sido una manera de defender el Govern de Illa", continúa el politólogo. "A raíz de los posibles casos de corrupción, el PSC tendrá que decidir qué margen de apoyo da, porque las cosas que afectan al PSOE afectan al PSC". Uno de los retos del partido, por lo tanto, es reforzar una agenda propia para intentar no depender de lo que pase en Madrid, y más teniendo en cuenta que en 2027 Sánchez tiene que convocar elecciones. La aprobación de los presupuestos, a finales de mayo, no sólo permite a los socialistas catalanes reflotar la legislatura sino que puede permitirles sacar pecho de la fuerte inversión social, y en especial en vivienda. Pero para ello, necesita solucionar primero el conflicto con los docentes y en menor grado con los médicos, e intentar evitar enfadar a sus socios y a los votantes con polémicas como la infiltración de los Mossos en las asambleas de educación. Porque más difícil será resolver en dos años la crisis en Rodalies. PublicidadERC, expectativa de remontadaEl partido de Junqueras sufrió un fuerte batacazo en 2024, pasando de 33 a 20 diputados, que comportó también perder el Govern de la Generalitat. Ahora, sin embargo, se está recuperando, según indican las encuestas. Los de Junqueras aumentarían tres escaños, según el último CEO.Ha ayudado haber cerrado la crisis interna, y haber asimilado la opción de pactar con los socialistas, después de años donde los pactos venían condicionados por el eje nacional. A finales de mayo no solo se selló el acuerdo por los presupuestos, también fracasó una propuesta del sector crítico de ERC que pedía una consulta interna para romper los pactos con Illa y dejar de acordar con el PSC. Los críticos no consiguieron los avales internos para llevar a cabo la votación. "Las últimas encuestas dicen que están recuperando un potencial elector que votó al PSC. En el partido entienden que apoyando a los socialistas, ayudan a ese electorado", resalta Rodón. En el CEO de noviembre, el partido de Junqueras era la segunda opción de voto de los electores del PSC, con un 39% y muy por encima del tercero, que son los Comuns con un 22%. Pero, también era el segundo partido preferido para votantes de Junts (40%), de los Comuns (35%) y de la CUP (41%). Por lo tanto, la estrategia electoral de ERC podría tener varios frentes en lo que queda de legislatura. Rodón no se aventura a opinar sobre si el pacto por los presupuestos beneficiará o no al partido. "Es un misterio. En términos generales los pactos tan lejos de las elecciones tienen un efecto relativamente bajo, porque la gente ya no se acuerda", opina el politólogo.ERC dejó de lado la línea roja de la recaudación del IRPF -cuestión que trasladó a la negociación en el Congreso- a cambio de la creación de una línea orbital ferroviaria y de la Autoridad Aeroportuaria de Catalunya; obtuvo la gobernanza catalana del Consorcio de la Zona Franca; y un aumento de partidas en la cuestión del catalán, educación y sanidad. El IRPF tendrá que esperar a que se apruebe un nuevo modelo de financiación en el Congreso, ya durante 2027, que incorpore la cesión. "Lo que realmente ha hecho daño a ERC es la sensación de embrollo interno", incide Rodón. "Vivían un momento más tranquilo, pero ahora Rufián ha devuelto un poco esa sensación", anota como posible reto para el partido. "Si en las próximas elecciones los resultados no son muy diferentes [a las de 2024], me extrañaría que ERC se mantuviera en la oposición y quizás podríamos ver un tripartito o Govern de dos con apoyo de los Comuns por fuera", se aventura Rodón. "Tampoco me extrañaría que el próximo Govern estuviera formado por el PSC y Junts", si fuera la única alternativa a la hora de sumar escaños. PublicidadJunts, pendiente del regreso de Puigdemont y de Aliança CatalanaEl partido de Puigdemont fue la segunda fuerza en el Parlament, pero las encuestas pronostican un descenso importante. El partido pasaría de los 35 diputados a los 19-20, según el último CEO. "La aplicación de la amnistía y el retorno de Puigdemont ayudaría a reactivar el electorado", valora Rodón.El politólogo no considera que el partido tenga disputas internas que puedan agravar la crisis electoral, pese al inesperado proceso de primarias en Barcelona para escoger candidato. Donde dirige los problemas de Junts es hacia Aliança Catalana. "A Junts le pasa lo mismo que le pasa al PP y a la familia conservadora europea, que tienen un competidor por la derecha", destaca el politólogo. "Según las investigaciones en ciencia política, no siempre funciona girar hacia posiciones de derechas, pero a veces sí", expone. El partido de Puigdemont tiene un problema con la retención del voto. Solo un 60% de su electorado volvería a votar a Junts, y un 21% votaría al partido de Orriols, que aspira a empatar a 19-20 diputados con Junts, según la encuesta del CEO de noviembre, o a hacer el sorpasso, según una más reciente del Ara. Publicidad"No sólo Junts ha girado hacia la derecha, también lo han hecho otros partidos. Por ejemplo, muchos alcaldes del PSC estaban a favor de incrementar multas y penas para la multirreincidencia", añade Rodón. Paradójicamente, la autoubicación ideológica de la sociedad catalana ha variado muy poco en los últimos diez años, y continúa situándose mayoritariamente a la izquierda. En el barómetro de opinión de noviembre de 2015, la gente respondió que en un eje del 0 al 10, donde el 0 es extrema izquierda y el 10 extrema derecha, la media se situaba en un 3,8, por lo tanto, mayoritariamente a la izquierda. Diez años más tarde, la media de respuestas se ubica en el 4,2, también mayoritariamente a la izquierda. A pesar de estos datos, la aparición de una extrema derecha catalana obliga a Junts a repensarse. Vox y PP, disputándose posiciónVox y PP se encuentran mano a mano en intención de voto y en lo que queda de legislatura intentarán disputarse el quinto y sexto puesto en el Parlament. Según el último CEO, el PP perdería dos escaños, de 15 a 12, mientras que Vox ganaría dos o tres, hasta 13-14. Ambos partidos se han beneficiado de la desaparición de Ciudadanos, y Rodón apunta que "no es descartable el sorpasso de Vox al PP", ya que "el electorado españolista en Catalunya es más españolista que en España, porque está más polarizado y actúa como una minoría pese a no serlo", afirma.El politólogo también anota un segundo motivo en el posible sorpasso, que es que si PP y Vox llegaran al Gobierno, que es lo que indican las encuestas ahora, podría haber "gente que tenga el incentivo de no hacer un voto útil en Catalunya y apoyar a Vox en vez de hacerlo al PP". PublicidadEl politólogo resalta que en unas futuras elecciones la suma de la derecha y la extrema derecha, con Aliança Catalana, Vox y PP podría tener un tercio de la cámara, "y eso puede hacer cambiar muchas cosas".Comuns, en horas bajas pero decisivos para el Govern Los Comuns viven una paradoja. Las encuestas pronostican revalidar los peores resultados a nivel histórico, con seis escaños, como en 2024, pero a la vez sus votos son decisivos para las políticas del país, y son capaces de marcar la agenda de Illa en materia de vivienda.Este es pues, su gran caballo de batalla para afrontar los dos años que quedan, y ya se demostró con el acuerdo de presupuestos. El partido de Albiach arrancó un acuerdo que inyecta 2.500 millones de euros a las cuentas catalanas para políticas en materia de vivienda. "En Catalunya podrían subir un poco, por el desgaste del PSC, ya que el espacio natural de su electorado es ir hacia los Comuns", pronostica Rodón.La CUP, entre el pragmatismo y la radicalidadLa izquierda independentista inició la legislatura con disputas internas en el grupo parlamentario, por si mantener la oposición radical al PSC o abrir el partido al pactismo en ciertos ámbitos. Las disputas acabaron con Laia Estrada dejando el escaño hace menos de un año. El partido ha sido el más perjudicado por el resultado de 2024 porque le deja en una posición "sin visibilidad y con pocos diputados".PublicidadCon el Govern de Illa, la CUP no tiene margen para ser decisiva en pactos con el Ejecutivo, que busca los escaños de ERC y Comuns. Sin demasiado margen para incidir en las políticas, los espacios de aparición han quedado reducidos a la fiscalización de la acción del Govern, como en el caso de los Mossos infiltrados, donde pidió la dimisión de Josep Lluís Trapero, o bien en pactos concretos para la vivienda. Fue precisamente el acuerdo al que llegó el partido con el PSC sobre los alquileres de temporada lo que produjo el choque entre Laia Estrada, que apoyaba una "estrategia rupturista", y Laure Vega y la dirección, que se abrían a defender una estrategia más pactista en temas clave para su electorado.Rodón concluye con una alerta, que pone en cuestión todos los pronósticos electorales anteriores. "En las próximas elecciones catalanas hay un interrogante, que es la participación. En las últimas fue bajísima, y si vuelve a la participación habitual, los resultados pueden cambiar mucho”, concluye.
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