Dos estudiantes palestinas, las hermanas Nariman Salem Irheem y Roba Irheem, han llegado a Valencia para luchar por su sueño de continuar formándose en la Universitat Politècnica de València (UPV) después de una larga travesía marcada por la guerra, la burocracia y la incertidumbre.Las jóvenes, de 20 y 19 años, lograron salir de Gaza en la madrugada del lunes a través del paso fronterizo de Kerem Shalom. Desde allí cruzaron Cisjordania, viajaron hasta Ammán (Jordania) —donde contaban con un permiso de apenas 32 horas para abandonar el país— y volaron a Madrid antes de completar por carretera su llegada a la capital valenciana. Les acompañó durante el trayecto el vicerrector de Internacionalización y Comunicación de la UPV, José Francisco Monserrat.Su llegada culmina "una historia de ingente trabajo burocrático y emocional", según subraya la propia universidad, que inició el proceso tras recibir hace meses un mensaje de Nariman a través del WhatsApp oficial de la institución. En él, la joven trasladaba su currículum y pedía orientación para poder estudiar en España debido a su excepcional situación humanitaria.Ese mensaje activó "de manera inmediata" a la UPV, que puso en marcha un procedimiento "arduo y repleto de dificultades de toda índole", en el que participaron múltiples instituciones. La operación ha contado con el respaldo de tres ministerios del Gobierno de España —Juventud e Infancia; Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación; y Ciencia, Innovación y Universidades—, así como de los consulados españoles en Jerusalén y Ammán y la embajada de Israel en España, considerada "clave para desbloquear un proceso de especial dificultad"."Tenía una esperanza, un sueño"El resultado de ese esfuerzo colectivo se materializó este jueves en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. "Es el mejor día de mi vida", afirmaba Nariman con una "sonrisa gigante", pese a haber dormido apenas cuatro horas desde el domingo por la noche. La joven inició este camino en octubre de 2025, cuando empezó a contactar con universidades españolas en busca de una oportunidad. "Empecé buscando una beca, una universidad que me concediera esta oportunidad. Todas las de Gaza habían sido bombardeadas", ha recordado.Queremos ocnstruir Gaza no con odio, sino a través de la dignidad y la educaciónDurante ese tiempo, estudió en condiciones extremas. Nariman ha relatado que llegó a cargar su ordenador en pasillos de hospitales, a los que acudía atravesando calles con "bombardeos continuos". Además de la inseguridad, sufrió hambre y acumuló negativas. "Lloré mucho", ha confesado, al rememorar momentos en los que "prácticamente todo" animaba a abandonar. Sin embargo, nunca perdió la determinación: "También tenía una esperanza, un sueño", ha explicado, convencida de que "alguien podría escuchar" su historia. Ese momento llegó el 28 de enero de 2026, cuando la UPV respondió a su solicitud y le comunicó su intención de ayudarla, iniciando un proceso que se prolongó durante seis meses.Expediente brillanteNariman se graduó en Tawjihi en 2023 con una nota media de 9,91 y, pese a los bombardeos y los continuos desplazamientos, acabó un año académico de la licenciatura en Ingeniería de Ciberseguridad impartida en inglés en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Gaza.Tanto ella como su hermana Roba se incorporan ahora a la UPV como alumnas invitadas gracias a una ayuda concedida por el Consejo de Gobierno de la institución. Su siguiente paso será preparar el examen de acceso a la universidad a través de la UNED, que ha adaptado su calendario para facilitar el proceso. El objetivo es poder matricularse y continuar sus estudios en un entorno seguro, siguiendo "la vida de dos chicas normales" de su edad.Más allá del logro personal, las hermanas Irheem insisten en el valor simbólico de su experiencia. "Queremos reconstruir Gaza, no con odio o batallas, a través de la dignidad, la libertad, la educación y la esperanza, porque es la única forma de lograrlo", han afirmado.Su historia, marcada por numerosas solicitudes de ayuda, una larga travesía y una amplia colaboración institucional, pretende convertirse en un mensaje colectivo de esperanza: incluso en contextos de destrucción, abrirse camino a través de la educación es posible. En este sentido, desde la UPV destacan que la universidad "espera a las dos con los brazos abiertos", convencida de que la educación es "el mejor camino hacia una sociedad pacífica, próspera y, por encima de todo, humana".Con su llegada a Valencia, Nariman y Roba comienzan ahora a escribir un nuevo capítulo lejos de la guerra, más cerca de su sueño y con la intención de que su historia sirva de inspiración para quienes aún permanecen en Gaza. "Se puede conseguir", repiten.