La pen�ltimaEstamos asistiendo a un rid�culo duelo entre la izquierda cuqui y la derecha rancia, mientras Benito baila. No entienden que la m�sica en directo no se analiza, se sienteBad Bunny, en uno de sus conciertos en Madrid.Actualizado Jueves,
junio
23:26Esta es la columna que estaban esperando, otro periodista mayor hablando de Bad Bunny. Como gancho les dir� que posiblemente sea uno de los pocos de esos que ha ido y el �nico que ha ido pagando. El del martes en el Metropolitano fue el primer concierto de mi hija Lola, que acaba de cumplir 12 a�os. Hab�amos decidido que se estrenar�a con Ginebras, un grupo acorde con la senda musical a la que he intentado encaminarla y que ella ha fingido seguir, pero no le puedes poner puertas al campo ni al reguet�n.Con el paso del tiempo, la infancia y la relaci�n con tus padres dejan de ser una pel�cula para convertirse en un �lbum de fotos. La avalancha de vivencias de la juventud difumina el relato, pero permanecen en el desv�n de la memoria ciertos momentos clave que desatan instant�neamente el viejo amor incondicional, ese que s� que Lola est� a punto de empezar a perder poco a poco. El primer concierto es uno de esos momentos. Si me dices "Bruce Springsteen, en el Calder�n en 1988", corro a llamar a mi padre con cualquier excusa.Para saber m�sEse es el nexo eterno que esperaba crear con Lola. Incluso le dej� elegirme el outfit, a riesgo de exacerbar mi rid�culo de cuarent�n fuera de sitio. Las cosas que hacemos por amor... Al d�a siguiente le� a Jorge Bustos: "Una sensibilidad bien formada jam�s permitir�a que la onda martirial de Benito alcanzase a sus allegados. Imagine exponer a un hijo a semejante estallido de guturalidad primitiva". �Hostia! Lo de simple lo sab�a, pero ahora tambi�n soy mal padre. Y, encima, con camisa hawaiana. Alg�n d�a discutiremos si es peor un cuarent�n que se cree veintea�ero o uno que naci� octogenario.Me llevo bien con Jorge, pese a que la �nica idea que compartimos es que el sitio bueno en toda fiesta es acodado en la barra, pero... ("le quiero, pero..." es el lema que llevaban escrito Bruto y Judas en sus t�nicas aquellos d�as). Estamos asistiendo con Bad Bunny a un rid�culo duelo entre la izquierda cuqui y la derecha rancia. Los primeros esperaban que un tipo que canta principalmente sobre culos interpretara Libertad sin ira rodeado de bailarinas con pantal�n de pana. Largo, por supuesto. Lo de hacer tratados sociol�gicos con La Casita, una sala VIP mejor vendida, es especialmente c�mico. Y los segundos, que no le perdonan su desaf�o a Trump, por fin pueden recuperar su a�orado puritanismo tras tanto tiempo fingiendo ser adalides de la libertad contra la temible censura woke: "�Mira c�mo bailan! �Mueven el culo!". As� desde Elvis.Es la amargura de quien no entiende que la m�sica en directo no se analiza, se siente. "Disfrutad las cosas peque�as de la vida. Bailad y amad sin miedo", pidi� Benito al inicio del show. �Peque�as?"Me ha encantado, pap�, pero prefiero Ginebras", me dijo Lola cuando sal�a radiante del estadio, con esa felicidad pura de los ni�os que cada vez asoma menos entre las turbulencias de esa adolescencia que ya avisa. En ese momento en que me minti� de manera tan descarada, mientras a�n se le iban los pies pero no la sonrisa, entend� que cada euro hab�a merecido la pena. Dentro de 30 a�os, alguien le nombrar� a Bad Bunny y sonar� mi tel�fono. Y ser� feliz.













