Actualizado Jueves,
junio
22:57Hubiera sido una de las debacles m�s inexplicables que el Real Madrid vivi� jam�s. En 10 d�as, de rozar la gesta en la final de la Euroliga a despedirse en falso de toda la temporada. Sobrevivieron los blancos en el primer asomo al abismo, golpe, de car�cter y de baloncesto, sobre la mesa en Tenerife. Y de confianza, pues todav�a caminan sin red en el decisivo envite, el tercero, este s�bado (18.00 h., DAZN) en el Palacio. [83-118: Narraci�n y estad�sticas]Llull es pasado, de leyenda. Pero Llull es presente, tambi�n. Parece mentira, qu� plenitud. Si hay que encontrar una explicaci�n al contundente triunfo blanco en el Santiago Mart�n, acudan al amor propio de un jugador �nico. Que no estuvo en el desenlace en el OAKA y apenas apareci� en el primer duelo ante La Laguna Tenerife. Ni un m�nimo mal gesto, listo para la siguiente batalla el capit�n. Su tramo entre el final del segundo y el comienzo del tercer acto cambi� para siempre el partido. Quiz� la eliminatoria. Fue un cubo de hielo al ardor local y fue un refrendo definitivo a lo bien que estaban haciendo las cosas los de Scariolo. Meti� la �ltima sobre la bocina, desequilibrado, una 'mandarina', imposible si no saliera de sus manos. Y Doornekamp y el propio Txus Vidorreta, espectadores de lujo, apenas pudieron sonre�r y felicitar a Llull. No fue una rendici�n, pero si un paradigma de lo que iba a ocurrir despu�s. No tembl� el Madrid. Mediado el tercer cuarto lleg� a dominar por 21 (59-80). Y pese alg�n arrim�n de los aurinegros (triples de Van Beck y Mills), el asunto estaba resuelto. El primer cuarto de hora fue otra cosa. La Laguna Tenerife, un equipo (s�lo) aparentemente pidiendo vacaciones -perdi�, entre una plaga de lesiones, seis de sus �ltimos siete partidos ligueros- tras no poder renovar su idilio europeo en la Champions League, dio un zarpazo tal en el Palacio que, de repente, se encontr� con una de las grandes citas de su historia. La posibilidad de eliminar al mejor equipo de la temporada regular, lo (casi) nunca antes visto. Y en casa. A este grupo salvaje de Vidorreta le sobra colmillo. Hezonja, defendido por Alderete.ACB PhotoTipos como Marcelinho Huertas (claramente mermado f�sicamente) o Patty Mills, con mil batallas en las cumbres del baloncesto, de aqu� y de all�. Batalladores que rondan los 40 como Doornekamp, Abromaitis o Scrubb. Y talentazos de los que derriban muros en noches inspiradas como Jaime Fern�ndez o Van Beck. Conscientes de la ocasi�n, el Santiago Mart�n fue una caldera y el Tenerife un cicl�n en el arranque. Al Madrid le tocaba templar todo eso y, adem�s, sus propios nervios. Caminar sobre el abismo. Fue Hezonja el que se ech� de primeras el equipo a la espalda y Maledon el que le tom� el relevo desde el banquillo. Pero la igualdad, el�ctrica, se mantuvo toda la primera parte. El Tenerife no iba a dejar de lanzar (y meter) triples. Mortales en los finales de posesi�n. La aparici�n de Llull (triple y canasta imposible sobre la bocina), dej� al Madrid con ligera ventaja al descanso (45-51). Pero, principalmente, con la sensaci�n de que su baloncesto se estaba imponiendo, de que s�lo era cuesti�n de tiempo y de acierto que el Tenerife claudicara. Ocurri� despu�s, un partido redondo del Madrid, la primera victoria tras siete partidos en Liga. Una mochila de confianza, la m�xima anotaci�n hist�rica del Madrid en playoff: 20 puntos y siete rebotes Hezonja, 17 Maledon, 14 Yurtseven... y 12 el infinito Llull.














