El carácter de Abalde guía a su equipo para enderezar un mal inicio ante el Dubái en la Euroliga (107-93) en una jornada en la que el Baskonia cayó ante el Fenerbahçe (93-108)

La noche se había torcido y lo que debería ser una especie de homenaje a Sergio Llull, que salió a la cancha después de ponerse 1.200 veces la camiseta del Real Madrid a lo largo de su carrera deportiva, se había convertido en una situación de crisis. El equipo de Sergio Scariolo se fue al descanso 14 puntos por detrás y una imagen en defensa muy pobre. El mallorquín es ya una leyenda que se sostiene sobre unas cifras imponentes. Este viernes, en la jornada 19 de la Euroliga, alcanzó también las 1.500 asistencias y ya hace tiempo que es el jugador que más partidos ha jugado nunca en la Euroliga (ya van 464). Pero el Madrid reaccionó en la segunda mitad, con 63 puntos, para sumar su undécima victoria (107-93).

La primera mitad fue un despropósito defensivo para el Real Madrid, que parecía un equipo demasiado delicado al que no le gustaba remangarse y que llegó al descanso ondeando la bandera blanca después de encajar 58 puntos (44-58). El grupo de Sergio Scariolo no termina de mostrar continuidad en esta tarea y lleva varios partidos demasiado permeable en su aro. Los blancos no tardaron en detectar que estaban en otra noche enrevesada. Una más en Europa. A los 15 minutos ya sufrían en el marcador (36-43) y aunque el técnico italiano colocó otra vez en el tablero a Facu Campazzo, Mario Hezonja y Edy Tavares, el Dubái alcanzó el punto de ebullición.