�C�mo se mide el valor de la experiencia? De qui�n ya estuvo ah�, ante los ojos de Europa, tantas veces triunfando y otras muchas fracasando. Llegados al abismo de una Final Four, un escenario incomparable, el Real Madrid ni se inmut�, pese a todos sus dramas, incluida la lesi�n de Garuba, su �nico p�vot sano, en el tercer acto. Se rebel� ante sus propias heridas y atropell� la bendita osad�a del Valencia Basket, despertado de sue�o. El domingo, rodeados de �pica en Atenas, los de Scariolo buscar�n su 12� Euroliga ante el Olympiacos. [90-105: Narraci�n y estad�sticas]El OAKA se qued� helado cuando, en una arrancada hacia la canasta, Usman Garuba se rompi� como un jarr�n al caer al suelo. Ni apoyar pudo su pierna izquierda, una lesi�n, aparentemente, en el Aquiles. Fue la nota dram�tica a una actuaci�n inolvidable, la del Real Madrid. Enfocado, apoy�ndose en sus referentes, dej� al Valencia sin respuesta desde que le tom� ventaja bien temprano. Le birl� el rebote pese a no contar con su juego interior, le anot� 105 puntos y le domin�. Aqu�, a un palmo de la gloria, acaba la maravillosa aventura taronja, una Euroliga para no olvidar. Una vez el bal�n al aire, el laberinto t�ctico resulta m�s sencillo de descifrar. No hay mucho m�s en este Madrid despojado de sus gigantes. Y quiz� un oponente m�s volcado a la pintura ser�a un imposible, pero el Valencia te saca a bailar y s�gueme si puedes. "Nuestra confianza viene de nuestra identidad", avisaba Pedro Mart�nez, porque tambi�n es una semifinal de entrenadores, de dos leyendas, cada uno a su manera. Presumen de amistad y simpat�a mutua Sergio Scariolo y Pedro Mart�nez, tipos de car�cter que nunca regalaron, sin embargo, sonrisas gratis. Pozos de sabidur�a baloncest�stica que, cumplidos ya los 60, se reencuentran en una cita anhelada. Hace 36 a�os, jovenc�simos, con la precocidad de los elegidos, se las vieron en una final de la Korac, uno con el Joventut que cuatro a�os despu�s, ya con Obradovic, conquistar�a la Copa de Europa, y el otro con el Scavolini de P�saro, que al a�o siguiente iba a caer en la Final Four con la m�tica Jugoplastika. Garuba, tras su lesi�n, en el OAKA.ANGELOS TZORTZINISAFPAh�, en los banquillos del volc�nico OAKA (m�s apagado ahora sin el Olympiacos), est�n Sergio y Pedro, lidiando con los egos de tipos improbables. El talento barrial y desbocado de Jean Montero o la genialidad desbordante de Mario Hezonja contrastan con el rigor de sus t�cnicos. Domarlos para el bien com�n es quiz� la parte m�s espinosa de su trabajo. Iba a ser una noche de vaivenes en Atenas. El Madrid amaneci� recio -apoyado en un Hezonja al que no pareci� afectar fallar los dos primeros tiros libres-, como si llevara toda una vida en semejante escenario. Y as� es, 11 presencias en las �ltimas 15 citas (y tres t�tulos). La novatada (6-13), le dura poco al Valencia, que toca a rebato con el movimiento de banquillo, con ese Braxton Key que es otro tapado mortal. Se juega a lo que quieren los taronjas. Pero el Madrid, apoyado en una zona, se dispara con un acierto abrumador. Los blancos anotaron 11 de sus 16 primeros triples, con hasta seis ejecutores diferentes, especialmente hiriente Trey Lyles. Como si el aro fuera el mism�simo Partenon. 12 arriba en un momento, 62 puntos en 19 minutos. Y, sin embargo, el Valencia est� ah� y Montero, que tard� en arrancar, tambi�n: con un canast�n del dominicano se despide la primera parte. Lo celebr� con rabia. Resultaron 20 minutos divertid�simos (m�s en contraste con la anterior semifinal), 118 puntos entre los dos, el r�cord al descanso de una Final Four. Y el show no iba a decaer, pese a que al Madrid se le cerr�, de momento, el grifo del per�metro (ocho fallos seguidos, algunos bastante liberados). La buena noticia para el Valencia era que segu�a bien metido en la batalla (66-70) pese a su nula defensa y los 22 puntos de Hezonja a esas alturas, destrozando al poste a un rival mermado ah� (sin los lesionados Puerto y Ar�stegui). Pero ten�a m�s problemas. Especialmente el del rebote, medicina de la propia, sin freno el Madrid en los ofensivos. Cuando entr� Andr�s Feliz y su colmillo, se puso las botas, pese a su tama�o. Y lleg� otro tir�n blanco, para la m�xima (70-86), con los puntos del dominicano y de Maledon. Hubo un momento de muchas dudas tras la lesi�n de Garuba. Pero fue como si el propio Valencia tambi�n se detuviera. No le dio ni para la heroica, ni para acercarse en la recta de meta. Deck, monumental, ausente por lesi�n de las dos �ltimas Final Four, atrap� toda la responsabilidad.