Carlos Expósito |

Atenas (EFE).- El Olympiacos se proclamó este domingo en Atenas campeón de la Euroliga tras sufrir más de lo previsto ante un Real Madrid que murió en la orilla, se reinventó, peleó pese a no tener pívots y plantó cara a un gigante que se tomó su revancha después de perder en la final hace tres años contra el conjunto blanco (92-85).

El Real Madrid se quedó a las puertas de la heroica en un partido que afrontó sin juego interior, debido a las lesiones de Walter Tavares, Alex Len y Usman Garuba. Lo hizo además ante miles de aficionados volcados en su contra y frente al gran favorito, líder de la fase regular, que buscaba revancha tras caer hace tres años por la icónica canasta de Sergio Llull.

Un comienzo de ensueño para el Real Madrid

El comienzo para los blancos fue de ensueño, con un resultado de 3-15 en el marcador tras cuatro minutos de juego. Ni los rugidos rojiblancos, ni los pitidos en contra, contuvieron al comienzo a un equipo sin pívots que se aventajó a través del acierto de Trey Lyles, que tuvo un partido brillante. Fue un golpe inicial encima de la mesa, con Facundo Campazzo pilotando.