El Olympiacos, campeón de Europa
Louisa Gouliamaki / Reuters
Luis Buxeres
Presumen con esa chulería marca de la casa en la capital que el Real Madrid no juega finales, que las gana. En el último lustro ha quedado desmentido. El conjunto blanco ha disputado cuatro de las últimas cinco en la Euroliga... y ha perdido tres. La última, este domingo en el OAKA, donde el Olympiacos recogió al fin el premio a la constancia. Tras cinco final fours seguidas, el equipo de Bartzokas se proclamó por fin campeón continental y se quitó un enorme peso de la mochila. Es su cuarto título. El Madrid perseguía su duodécimo, pero quedó en remojo ante los atentos ojos de Florentino Pérez, que antes de medirse a Riquelme en las urnas, no quiso perderse el partido. Para ahondar en el dato, destacar que es la tercera final que pierde el Madrid este mismo curso tras las de la Supercopa y la Copa del Rey.
Las ausencias obligaron a Scariolo a replantearse la final. Sin sus tres pívots, todos lesionados, tenía que inventar algo para sacar al Olympiacos de la zona y ganar la batalla en el perímetro. Fue desde el triple desde donde se encendió la final, con un Madrid imperial, como ante el Valencia, bebiendo de la fuente del tiro exterior como Indiana Jones del cáliz de Cristo. Lyles era el catalizador de todo, con 13 puntos sólo en el primer cuarto para el canadiense –21 al descanso con 5/6 en triples–.










