Luis BuxeresBarcelona 22/05/2026 22:01 Actualizado a 22/05/2026 23:23 En una rácana primera semifinal, que acabó con los huesos del Olympiacos en la final, el derrotado Fenerbahçe acabó el partido con 61 puntos. En la segunda, que se supone se jugaba al mismo deporte, el Real Madrid sumó 62... antes del descanso. Los contrastes del OAKA en una final four de la Euroliga que vivirá por cuarta vez en los últimos 13 años un duelo por el título entre los blancos y los de El Pireo.Lee tambiénCon Hezonja (25) y Feliz (15) como puntales, el equipo de Scariolo impuso su ley ante un rival que debutaba en la gran fiesta anual del baloncesto europeo y que plantó toda la cara que pudo, pero que acabó martilleado por un rival con potencial infinito. Real Madrid y Valencia regalaron al público una primera parte para el recuerdo, anotando entre los dos 118 puntos (56-62), la mayor anotación en la historia del evento en una mitad.Madrid y Valencia firmaron la mitad más anotadora de la historia de la ‘final four’: 118 puntosPara alcanzar tales registros, se juntaron el acierto del Madrid (11 triples al descanso) y una defensa muy deficiente del Valencia, que desesperó a Pedro Martínez. Una baja intensidad que también se acabó reflejando en la escandalosa cifra de rebotes ofensivos que cosecharon los blancos: 19. No acusaron los de Scariolo las bajas de sus dos torres, Tavares y Len, pero de cara a la final se les puede unir Usman Garuba, otro pívot, tras dejar cojeando el parquet en la recta final de la semifinal. Su baja dejaría un auténtico agujero en el juego interior blanco.En la primera semifinal, el Olympiacos de Bartzokas impuso su ley desde el inicio ante un desconocido campeón. El Fenerbahçe de Jasikevicius tardó casi siete minutos en anotar su primer punto del partido, un dato inédito a estas alturas de la película, y que le obligó a ir a remolque toda la tarde (79-61).Nací en Barcelona en 1975 y he desarrollado toda mi carrera en el ámbito deportivo. Aprendí en Mundo Deportivo, me asenté en La Razón, el ABC me devolvió al periodismo y La Vanguardia, donde trabajo desde 2015, me dio la oportunidad de crecer.