Actualizado Domingo,

mayo

22:22Hay derrotados que s�lo merecen elogio. Nada alivia el dolor de una final perdida, la gloria tan cerca que no existe el consuelo, apenas rabia. A un palmo de la epopeya se qued� el Real Madrid en el OAKA, 40 minutos de heroicidad ante el Olympiacos. Vuelve al trono continental el equipo del Pireo pero hay que poner en valor lo ofrecido por su rival, una lecci�n de dignidad, de amor propio, hasta el mism�simo abismo de un triple errado para empatar cuando quedaban 15 segundos. 20 antes, marchaba ocho abajo. Pero Atenas, para delirio rojiblanco, no fue Kaunas. [92-85: Narraci�n y estad�sticas]S�lo en la agon�a cedi� el Madrid, llevando al l�mite al que jugaba con todo a favor, especialmente la salud y el ambiente. Err� Andr�s Feliz tras una locura de tiros libres tirados a fallar y rebotes ofensivos, y al fin se acab� una final preciosa, inolvidable, m�s disputada de lo que nadie hubiera imaginado. No ser� la duod�cima del Madrid y, sin embargo, se recordar�. Porque del OAKA sale con su aura de irreductible reforzada. Hizo del infortunio acicate, se rebel� ante su destino y casi hace caer la torre m�s alta. 13 a�os despu�s, el Olympiacos, con Evan Fournier (MVP) determinante, es campe�n de Europa, su cuarta corona. Jam�s vivi� una final de la Euroliga semejante ambiente, terror rojo en el territorio verde, mayor�a absoluta de Olympiacos en el hogar del rival m�s irreconciliable. Menudo morbo. Temblaba el OAKA del Panathinaikos, vibrante ante una ocasi�n �nica tambi�n. Un equipo al que apenas se le reconocen fisuras, con la fortaleza de los que llevan tiempo cabalgando juntos, sufriendo tambi�n derrotas de las que marcan -cuatro Final Four seguidas ya sin �xito, desde 2013 naufragando-. Y con la adici�n de una plantilla sin fondo, calidad y cantidad, talento, f�sico y mucho dispendio econ�mico a las �rdenes de Georgios Bartzokas. Todo eso ante un oponente contra el que saldar tantas cuentas, tan herido, sin embargo, que multiplica su amenaza. Al Real Madrid se le teme siempre, eso ha logrado su ADN competitivo forjado a lo largo de a�os. Pero quiz� todav�a m�s cuando la adversidad le abraza, cuando en 24 d�as pierde, uno tras otro, a sus tres pilares en la pintura. Se planta en la final con sus gigantes en muletas, Tavares, Alex Len y, el �ltimo, el mismo viernes, Usman Garuba. Y no salen las cuentas de c�mo podr� afrontar Scariolo y su cuerpo t�cnico semejante reto con una plantilla tan mermada, sin cent�metros y sin kilos con los que guarecerse. La heroica ni se imagina. Y, sin embargo, se hace. Tocar� correr m�s, llegar antes, multiplicarse, volar si pudieran, protegerse con el bagaje t�ctico de un entrenador con tanta sabidur�a que est� a las puertas de conseguir lo que los mitos: Euroliga, Mundial y Eurobasket (como Gomelski, Nikolic, Ivkovic, Pesic y Obradovic). El amanecer fue todo eso, una delicia, una oda a la disciplina, al rigor de unos tipos dispuestos a ser h�roes. Trey Lyles, con la misma calma con que saborea un caf� en el Madrid de los Austrias, clava 13 puntos mientras brega con Milutinov. Okeke est� aqu� y all�, buscando cada rebote como si le fuera la vida. El Madrid se dispara, agua sobre la caldera del OAKA (3-15), pero la rotaci�n es corta y el equipo se est� cargando de faltas. Ser� una noche de muchos peajes. Campazzo tiene que salir pronto con dos y hay momentos en el que Scariolo pone en pista s�lo a bases y aleros. El arranque ha logrado su objetivo, hacer desaparecer el modo rodillo de Olympiacos. Ya sabe que no ser� f�cil a esas alturas: Abalde se lo recuerda con su segundo triple (19-29). Pero la tarea es tit�nica y el nivel f�sico se eleva a los cielos. A Bartzokas no le funcion� el plan A, pero cuenta en el banquillo con un arsenal. Fueron Alec Peters y, sobre todo, Fournier los que metieron a los griegos en la batalla. Con el resorte del dominio total del rebote (20-10 al descanso), la remontada fue paulatina hasta lograr marcharse con ventaja a vestuarios (46-44). Quedaba el regusto de la disputa y de una exhibici�n descomunal de Lyles, 21 puntos (5 de 6 en triples) a esas alturas. Mckissic fue la sorpresa a la vuelta, dispuesto a todo -incluso a encararse con Campazzo-, para quebrar al Madrid. Que titube�, pero se volvi� a meter de lleno con un 0-10 de parcial (54-60), brav�simo Andr�s Feliz y efectivo Hezonja. El gran objetivo estaba conseguido: el partido estaba abierto y Olympiacos era un mar de inseguridad. Faltaban dos minutos y todo estaba en el aire. Hubo alguna decisi�n arbitral pol�mica y los tiros libres, determinante Fournier, pusieron en ventaja al Olympiacos, el primer campe�n desde el primer puesto de la temporada regular. En el desenlace de pura agon�a, hu�rfanos ya de energ�a y punter�a (los dos �ltimos triples desesperados de Hezonja...) el Madrid, se relam�a el OAKA (88-80). Y casi muere de infarto tras una sucesi�n de alucinantes jugadas: canasta de Lyles, robo, tiro libre, rebote ofensivo, tres tiros libres de Campazzo, el �ltimo a fallar, otro rebote ofensivo... y el triple de Feliz que no entr�.