La crema catalana es todo un clásico en lo que a postres se refiere. Se trata de un dulce hogareño, todo un placer para los nostálgicos. Es además una receta de ingredientes sencillos, gratificante de preparar por el bajo nivel de esfuerzo que requiere y con la que se obtienen grandes resultados. Sin duda, un postre fácil y delicioso, pero que puede escapársele a algunos cocineros inexpertos.
Aunque a menudo se confunde con las natillas o la creme bruleè francesa, lo cierto es que se trata de un dulce con identidad propia. Y a pesar de que las tres compartan algunos de sus ingredientes, su proceso de elaboración presenta variaciones, que dan resultados bien distintos. La crema catalana, por ejemplo, suele ser más firme que las natillas, y estas no se rematan con un quemador. La creme bruleè, por su parte, tiene como ingrediente principal la nata, mientras que la crema catalana se prepara con leche. Tampoco se queman igual ambos postres, mientras que la costra de la crema catalana es más firme, y con un sabor ahumado fruto del quemador, la creme bruleè presenta una cobertura más delicada.
Claves definitivas para preparar la crema catana
Dado que se tratan de tres postres distintos, todos ellos presentan retos propios. En el caso de la crema catalana, por ejemplo, su enemigo natural es una temperatura descontrolada durante la cocción. Puede ser un reto lograr la textura correcta de la crema catalana sin que se corte. Se trata de un postre que contiene huevo, que puede cuajarse al cocinar la crema en la olla, convirtiéndose en una tortilla. Otro peligro es que ocurra lo contrario, que la crema se cueza a fuego demasiado suave y que no espese. Para evitar cualquier imprevisto a la hora de preparar este postre, estas son las claves que debes seguir:










